Antes del desenlace de Imperial (en su cuarta entrega), Panini Cómics nos emplaza a leer Imperial War, tomo que recoge los diferentes complementos relativos al evento y que, lejos de funcionar como simples tie-in, hacen las veces de un capítulo #3.5 del evento.
“Soy una decapitadora que no discrimina”
Pantera Negra, Planeta Hulka, Exiliados, Nova: Centurión y Guardianes Imperiales. Cinco capítulos que darán pistoletazo de salida a cinco series en el corto-medio plazo y, a su vez, cinco historias (principalmente tres) que sitúan a los personajes implicados más destacados en el tablero final de Imperial #4.
En todas ellas figura Jonathan Hickman como co-guionista, pero dados los tonos, lenguajes y desarrollos de cada capítulo, nos aventuramos a afirmar que la función de Jonathan Hickman es la de co-argumentista o de supervisor. La voz de autores como Stephanie Phillips, Jed MacKay o Dan Abnett en sus respectivos relatos es inconfundible. Y Hickman tiene también un carisma como escritor que sería imposible de esconder si su implicación fuera mayor.
En esta doble función de interludio del evento y primera piedra de sus respectivas series, Nova: Centurión y Guardianes Imperiales son los dos capítulos que revisten una mayor importancia para el desenlace de Imperial. El primero porque expande la escena de Imperial #3 en la que Nova, Starlord y Shuri descubren quiénes están detrás de la desestabilización de la alianza entre imperios galácticos. El segundo, por su parte, ahonda en la derivada skrull y se comporta como una suerte de prólogo de Imperial #4. Por dicho motivo, de las dos, es la de Nova (escrita por MacKay) la que tiene las bases de su futura serie mucho más definidas.
En un segundo escalafón se sitúa la Pantera Negra de Victor LaValle, centrada en la idiosincrasia wakandiana y que, si bien aporta contexto a la situación de T’Challa y Hulk de cara al desenlace de Imperial, tiene puesta casi toda su atención en la que será la primera fase de su nueva etapa. Los wakandeses son aislacionistas hasta para participar en los eventos. Una fase que estará marcada por las consecuencias políticas del evento (Wakanda demuestra en estas páginas ser tan orgullosa como rencorosa) y por nuevos personajes con agendas ocultas.
Por último están las series de Phillips y de Steve Foxe, Planeta Hulka y Exiliados respectivamente. Ambas constatan la poca importancia de sus respectivos protagonistas en el devenir del evento. Sobre todo Hulka, quien, atrapada en Sakaar En Nevo, hace lo que puede como regente del trono, jugando a las detectives en un planeta con unas costumbres que chocan de pleno con la concepción de la justicia de Walters. Será interesante ver cómo se desenvuelve la abogada como pez fuera del agua en un mundo en el que el caos impera sobre la ley.
¿Y Exiliados? Foxe da unas pinceladas sobre el polvorín en el que se ha convertido el imperio Shi’ar (que no dista mucho del que condujo al ascenso de Vulcano como emperador), pero pronto pone tierra de por medio para centrarse en la familia recién reunida que conforman Charles Xavier, Lilandra Neramani y su hija Xandra, la depuesta emperatriz. La última página, además, señala directamente a quiénes serán los exiliados. Esta y Guardianes imperiales pintan a querer ocupar el mismo espacio en el nuevo tablero galáctico, pero ¿habrá sitio para ambas?


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