Imperial

Imperial #1-2: Los problemas del espacio

ImperialEn la Marvel actual tenemos dos Jonathan Hickman: el pre-Secret Wars y el post-Secret Wars. Con la excepción de Ultimate Spider-Man (aún en curso), el primer Hickman nos había acostumbrado a empezar una obra y llegar con ella hasta el final, contando una historia completa con su principio y su final. Muchas de ellas, además, se retroalimentaban unas a otras con pequeños guiños o detalles que crecían y evolucionaban con el tiempo. Sin embargo, una vez acometida la gran revolución que supuso Secret Wars, las siguientes aventuras del escritor surcarolino se han centrado en presentar escenarios más o menos definidos para que otros equipos creativos jueguen con ellos y los desarrollen (con mayor o menor éxito).

 

«Muere con honor, Gladiador…»

 

Ahí tenemos la ya extinta etapa krakoana de la Patrulla-X, D.I.O.S.E.S. (cuya aventura más reciente está firmada por el «fantástico» Ryan North), el nuevo Universo Ultimate que ahora dirige Deniz Camp o la miniserie que nos ocupa: Imperial. Hickman siembra el terreno y otros recogen sus frutos. Para quienes disfrutamos del primer Hickman no es la situación ideal, pero es lo que hay. Hasta el momento, sin embargo, existía cierta sensación de unidad en estas nuevas propuestas. La miniserie o evento fundacional guionizado por Hickman tendía a ser un relato contenido en sí mismo, que podía disfrutarse (y entenderse) sin tener que prestar atención a lo que había venido antes. El caso paradigmático fue el de Potencias y Dinastía de X, que se presentaba como un punto de entrada perfecto para cualquiera con curiosidad sobre la Patrulla-X. Todo era familiar y nuevo al mismo tiempo, perfecto para neófitos y veteranos. D.I.O.S.E.S. o Ultimate Invasion iban un paso más allá al centrarse en personajes sin pasado en la editorial y las referencias a series o acontecimientos pasados estaban acotados y suficientemente explicados.

 

Ese es el gran pero que encontramos en la lectura de los primeros dos números de Imperial. Con esta miniserie, el autor pretende crear un nuevo tapiz espacial en el que se puedan desarrollar nuevas aventuras y sagas. Es la forma con la que Marvel Comics quiere darle nueva vida a la esfera cósmica, huérfana -más o menos- desde el final de la última cabecera de Guardianes de la Galaxia y el evento Imperio. El autor ha recogido diferentes trazas que había diseminadas por aquí y allá para construir a partir de ellas. ¿El problema? El contexto.

 

Imperial

 

El cuerpo Nova ya no existe, Wakanda tiene su propio imperio galáctico, Sakaar es Nuevo Sakaar, Peter Quill no se lleva a matar con su padre… hay muchos detalles o situaciones que si habéis estado desconectado de las estrellas, se os van a escapar. Y no hay explicaciones al respecto. Sí, algunos puntos como las relaciones personales de Quill o el destino de los Nova son más o menos recurrentes y es fácil darlas por supuestas, pero otras, como la del poder político de Pantera Negra en la galaxia, habrían requerido de cierta información que favoreciera la inmersión de los lectores en el relato.

 

Porque la sensación general que deja esta primera parte de Imperial es la de desconexión respecto a los actores y bandos implicados. Hay un background de alianzas, dinámicas y equilibrios tan complejo y tan ajeno al lector medio, que se empobrece el suspense del argumento y el propio conflicto. Es la primera gran propuesta de Jonathan Hickman en la que el público general va siempre uno o dos pasos por detrás de la historia. Y es una pena porque las intenciones son notables y muy ambiciosas.

 

Pero una cosa no quita la otra. Imperial es muy disfrutable y sabe cómo espaciar las revelaciones y giros de guion para sorprender y que no seamos capaces de anticipar el siguiente paso. El cómic de se presenta como un whodunit de implicaciones políticas y con la guerra como telón de fondo. La cuestión de fondo es, sin embargo, si Imperial conseguirá funcionar como miniserie / evento independiente o estamos antes una suerte de Punto de Arranque que se limitará a presentar un escenario cuya continuidad dependerá de otras voces. Ultimate Invasion fue un poco así, pero con la diferencia de que Hickman ha seguido vinculado al proyecto a través de la spider-familia.

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