XI Muestra Syfy. Día 1: La Reina de los Mares

XI Muestra Syfy de Cine Fantástico
Vuelve un año más la Muestra Syfy a los cines Callao de Madrid con el preestreno de 300: El Origen de un Imperio.

Parece mentira, pero ya ha pasado un año desde que James Franco descendió en globo sobre un apacible país para cepillarse a todo bicho viviente. Vuelve a Madrid la Muestra Syfy de Cine Fantástico con un cartel lleno de caníbales, bestias y griegos untados en aceite, ¿no es tentador?

El jueves 6 de marzo sonó el pistoletazo de salida para la undécima edición del festival con el preestreno de 300: El Origen de un Imperio, a priori un agradable cambio de aires tras los dos últimos años de Disney y su estreno de filmes destinados al olvido y a la risa floja.

De entrada, el ambiente en la plaza de Callao es muy similar al de otros años: una cola interminable da la vuelta a la plaza pese a los 44 eurazos que cuesta este año el abono. Sin embargo, una bastante mejor organización logra esta vez que no haya dos colas (la de espera y la de venta de entradas y recogida de abonos) y que el paso al interior de los cines se pueda hacer a una velocidad digna de aplauso, todo hay que decirlo. Una vez dentro toca el tradicional discurso de los chicos de Universal/Syfy y (¡sí, esta vez sí!) Leticia Dolera, que demuestra un año más por qué ella es la reina de las presentadoras de este festival y por qué su sustitución del año pasado en la jornada inaugural se saldó con silencios y abucheos. Dolera sabe lidiar con la fauna de la Muestra y la fauna disfruta con cada vacile de la actriz catalana.

Aningaaq
«¿Hola? ¿Gallu?»

Tras las presentaciones, se apagan las luces de la sala y Jonás Cuarón nos traslada a las regiones más inhóspitas del planeta con Aningaaq, un cortometraje con el que el hijo de Alfonso Cuarón complementa cierta conversación radiofónica de Sandra Bullock en el transcurso de la historia narrada en la oscarizada Gravity y que forma parte de los extras contenidos en el Blu-Ray de la película. Sobre el corto… Igual es porque un servidor no ha visto aún el filme del año, pero Aningaaq resulta tan soso como las interminables llanuras saturadas de nieve en que se desarrolla. No por llevar asociado el apellido Cuarón ni por estar relacionado directamente con Gravity iba a ser mejor. Por lo menos sus siete minutos de duración hacen que su visionado no nos haga cerrar los ojos.

Tras Aningaaq le toca el turno a Noam Murro, director muy conocido en su casa a la hora de comer, y su salto a la fama internacional de la mano de 300: El Origen de un Imperio, un filme que Zack Snyder no ha dirigido por estar demasiado ocupado haciendo blockbusters ‘supermantásticos’ y no tener tiempo para volver al universo que le otorgó el favor del gran público.

300: El Origen de un Imperio
Eva Green y un señor de nombre impronunciable, en una escena de pura comedia.

El filme de Murro entretiene y, si uno logra olvidarse de la perfecta coreografía y fotografía de su predecesora, se vende como una secuela digna y pasable. El problema es que olvidarse del filme de Snyder es muy difícil, más aún cuando el israelí recicla secuencias de la película de 2006 para su propio filme y opta por convertir al mar Egeo en una especie de Oceáno Atlántico en el que las tormentas generan olas del tamaño de pequeños tsunamis y en el que la noche dura aproximadamente 25 horas cada día. El filme parte con el hándicap, además, de que Sullivan Stapleton (su protagonista) tiene el carisma de un ladrillo y Eva Green goza, pese a ser la villana, de un personaje mucho más trabajado y con el que uno termina empatizando más que con los aburridos y democráticos griegos.

Un momento, ¿Eva Green es la villana? ¿No era Xerxes el enemigo a batir? Pues sí, Rodrigo Santoro (Xerxes en las dos películas) pasa desapercibido en un filme que, se supone, se basa en un cómic de Frank Miller que lleva por nombre el del tirano persa que amenazó a las ciudades-estado griegas durante la Edad Antigua… Conviene acercarse a este filme con la mente vacía (un martillazo nos puede arreglar el día) y el dinero justo para una entrada del día del espectador. Al menos el 3D está muy logrado, aunque a estas alturas del partido esto ya no sea ninguna novedad.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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