Luca

Luca: Eres majo

Si Disney decide no estrenar una película en salas y apuesta por su presentación en Disney+ sin ningún tipo de coste adicional, es por algo. Luca se presenta como una tierno relato sobre la amistad y el respeto al diferente en el bucólico verano de un pueblo costero italiano.

 

Luca

 

«¡Silencio, Bruno!«

 

Inevitablemente uno no puede evitar pensar en La Sirenita como una de las fuentes de referencia, por más que el parecido radique en la obsesión del protagonista (un curioso monstruo marino) con el mundo de la superficie y los humanos. Pero es sintomático del problema que arrastra el debut de Enrico Casarosa como director (de largometrajes): todo nos evoca a algo. La capacidad de asombro a la que nos tiene acostumbrados Pixar, aquí brilla por su ausencia. Lo mejor (y lo peor) que se puede decir de Luca es que es maja. No molesta, pero tampoco interesa.

 

Elementos para hacer una historia llamativa los hay (siempre los hay), pero por un motivo o por otro, Casarosa y su pareja de guionistas (Jesse Andrews y Mike Jones) optan siempre por la solución más obvia y cómoda. Hay momentos de lucidez e ingenio, pero por lo general, la sensación es la de que se han dejado guiar por el piloto automático. El simil entre el mar y las estrellas se queda en lo evidente, la idiosincrasia del pueblo de cazadores de monstruos no se explota, la relación entre Luca y Alberto nunca termina de dar el paso esperado… En la idea de fotografiar un momento, cual fábula, del verano en el que Luca da sus primeros pasos hacia la madurez, el director olvida mirar más allá de la imagen de postal.

 

Luca

 

Con un discurso incapaz de aportar una mirada propia, que no nos lleve al «esto me recuerda a…«, y un plantel de secundarios que tampoco resultan muy inspirados, el gran valor de Luca se resume en su bonita puesta en escena y en un desenlace que consigue cierta emoción. Como muchas historias de verano, Luca aspira a dejar un vago recuerdo en nuestra memoria. Majo, pero intrascendente.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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