Super Mario Galaxy: La película

Super Mario Galaxy. La película: Modo fácil

Del reino Champiñón a las estrellas. La segunda entrega de las aventuras de Mario y Luigi mantiene todo aquello que enamoró a grandes y pequeños de la película original (los más de 1.200 millones de euros recaudados así lo atestiguan) y se desprende, más que menos, de aquellos puntos que no terminaban de cuajar en la propuesta. Aaron Horvath y Michael Jelenic, directores de la propuesta, van sobre seguro en un título que da cuanto se espera de él.

 

Dirigida principalmente a un público criado en la hiper estimulación, Super Mario Galaxy no es ajena al bombardeo de imágenes y acciones simultáneas en la que habitan los blockbusters animados más recientes (sirva de ejemplo Como cabras), en los que parece primar la idea de que cuanto más suceda en pantalla y más rápido, mejor. Por suerte (sobre todo para quienes ya pintamos canas), Super Mario Galaxy sabe echar el freno y nunca llega a embotar.

 

Super Mario Galaxy: La película

 

En ese sentido la película juega sus bazas sabiendo que se dirige a un espectro de público muy amplio, desde aquellos que llevan toda su vida compartiendo horas con el bigotudo fontanero en las diferentes consolas de Nintendo, a todos los infantes atraídos por personajes tan achuchables como Yoshi o las estrellitas varicolor que acompañan a la princesa Estela, una de las adiciones a esta secuela.

 

Así, entre el aluvión de estimulos visuales se cuelan numerosos guiños a videojuegos de la serie, niveles clásicos e, incluso, algún que otro meme. El espectador gamer verá colmadas sus expectativas con una película que, además, salvo por una breve escena, huye por completo del mundo humano y centra su mirada en el entorno fantástico de Super Mario, abriendo la manga para que cualquiera pueda aceptar por verosímil muchas más situaciones, incluyendo crossovers con otras licencias de Nintendo (como en el caso original de Donkey Kong).

 

Super Mario Galaxy: La película

 

La audiencia prepúber, por su parte, tiene un montón de escenas que retan su imaginación y juegan entre la comedia y la ternura, presentando un medido contraste con la amenaza que Bowser Jr., digno heredero de su padre aunque con un nivel de malevolencia que ha roto cualquier filtro de seguridad.

 

El objetivo, en ambos casos, es saciar a su público objetivo, que no cuestionará la simpleza de su argumento (en su defensa hay que señalar que los juegos de Mario no son precisamente modelos de complejidad o profundidad narrativa), ni el nulo interés del equipo creativo en cambiar o modular la estructura del filme original. Ahora bien, perfeccionada la fórmula, Illumination y Nintendo deben esforzarse para prevenir el inevitable riesgo de estancamiento de cara a la presumible tercera entrega de la franquicia.

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