Punks Not dead #1: Movidas Adolescentes

Punks not Dead #1. Movidas Adolescentes: La clase de cosas que nos flipan

Punks Not dead #1: Movidas Adolescentes

Muy bien, flatulencia infernal, se acabó el juego

 

Medusa Cómics está haciendo algunas cosas muy bien y, aparte de lograr asentar el universo Valiant en nuestro país de una vez por todas, ha comenzado a hacerse con algunas licencias francamente apetitosas. Ya lo vimos hace poco con Kid Lobotomy y ahora volvemos a contemplarlo con Punks Not Dead: la editorial está introduciendo en nuestro país títulos verdaderamente interesantes que se alejan de la norma y vienen firmados (o apadrinados como es este caso) por figuras de primer orden. Esto son grandísimas noticias para los aficionados al cómic, que encontramos una nueva alternativa a la eterna dupla Marvel/DC y logramos acceso a otra pequeña parcela del extensísimo catálogo del cómic norteamericano.

 

Esta parcela no es otra que Black Crown, un sello nacido de la confluencia entre la editorial IDW (que es la que en última instancia publica estos cómics) y Shelly Bond, ex de la extinta Vertigo que aprovecha el cierre del sello por parte de DC Comics para lanzar su propia marca (bajo la que han aparecido los dos títulos que acabo de mencionar). Teniendo en cuenta el nivel de ambas publicaciones, me huele a error garrafal por parte de la editorial de Burbank. Entiendo que, con el cierre de Vertigo y la integración de su universo en el deceíta, pretendían acercar el cómic minoritario al mainstream y así potenciar sus ventas, pero lo cierto es que siempre va a haber un nicho de lectores que huya de lo convencional y a esta clase de personas no les vale con que su Constantine de turno se mantenga con vida, sino que necesitan algo al margen del universo de mallas y capas a lo que poder agarrarse. Algo más cercano a su manera de pensar y de ser. A este tipo de aficionados los ha perdido DC y este tipo de lectores conforman la base objetiva a la que e dirige este nuevo proyecto editorial. ¿Logrará ventas estratósfericas? No. Pero tampoco las busca. Y esta frase es puro oro en una sociedad volcada en las cifras y los resultados.

 

Esto es lo más flipante que he visto en mi vida

 

Pero volvamos con Punks Not Dead. David Barnett es un periodista inglés que ha pasado por el mundo de la novela (Calling Major Tom y The Growing Pains of Jennifer Ebert) y ahora desembarca en el mundo del cómic. No lo hace mal acompañado. Kieron Gillen (irregular guionista que se ganó mi amor con la segunda etapa de Jóvenes Vengadores) apadrina el proyecto y le dedica la introducción a este primer volumen (los que leyerais la serie marvelita antes citada sabréis todo el sentido que esto tiene) y viene también acompañado por el dibujante Martin Simmonds (le hemos visto hace poco en las portadas de la miniserie de Mercurio previas a la llegada de Jason Aaaron a Los Vengadores) y el rotulista Adi Bidikar. No es muy común que hablemos por aquí de los rotulistas, pero es que en este cómic Bidikar hace un trabajo tan fabuloso que sería un crimen no comentarlo. Entre los tres, digo, crean un cómic que trae de vuelta al Punk a los años del Twitter, rescatando su estilo y sus maneras de igual manera que hizo recientemente la adaptación del How to Talk to Girls at Parties de Neil Gaiman para la gran pantalla. No podía ser de otra forma, teniendo a Sid Vicious (bueno, a su fantasma) como uno de los principales personajes de esta historia, pero tiene un gran mérito haber sabido trasladar todo este lenguaje a la época actual sin que éste se resienta o se le vean las costuras al invento.

 

Punks Not dead #1: Movidas Adolescentes

Punks Not dead #1: Movidas Adolescentes

 

Pero, ¿de qué va la historia? Pues va de un chaval (Fergie) que sobrevive junto a su madre como puede, falseando historias para la telebasura mientras trata de no morir apaleado en el instituto, que se encuentra un buen día con el fantasma del bajista de los Sex Pistols en el aeropuerto de Heathrow y halla en él una inesperada (e inexplicable) figura paterna y un amigo que le acompañe por una senda, la del Londres del ocultismo y la magia negra, que comienza a caminar sin proponérselo tan siquiera.

 

Entonces de un polvo ni hablamos, ¿no?

 

Sin embargo, lo que hace de Punks Not Dead un relato atractivo no son ni el uso de figuras de sobra conocidas por los amantes de la música y los pogos ni su lenguaje descarado, sino una historia divertida y muy cercana a como nos sentimos muchos alguna vez durante la adolescencia que, por ello, es capaz de conectar con el lector a niveles muy profundos. Punks Not Dead es una historia de magia, espíritus y demonios, pero también es un relato sobre el paso de la adolescencia a la madurez y una aventura sobre el descubrimiento de uno mismo y de nuestras propias raíces. Barnett esconde, bajo la superficie de esta gamberrada, una narrativa mucho más compleja e interesante que hace de este cómic una maravilla en todos los sentidos imaginables.

 

Punks Not dead #1: Movidas Adolescentes

Punks Not Dead #1: Movidas Adolescentes

 

El apartado gráfico es otra de las grandes armas del cómic de Barnett. El trabajo de Simmonds y Bidikar tiene como resultado un porrón de ilustraciones sensacionales y momentos para quedarse mirando embelesado (mucho ojo a la escena de los baños en Heathrow). Punks Not Dead es un cómic escrito para unos pocos que puede gustar a muchos. Así es como se gestan las obras maestras.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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