«Tengo que buscar ayuda en algún sitio«
A ver, no me puede durar el buen rollo un único número de Green Arrow. No se vale, no es justo Panini. Que de tres entregas dos me hagan hervir la sangre tiene sus co*ones. Y no es porque el bueno de RJ se esté haciendo viejísimo y todo le moleste, es que son las mismas tonterías de siempre: En All In Green Arrow #1 nos comíamos dos terceras partes de epílogo de la etapa anterior y llega ahora este All In Green Arrow #3 y nos encontramos con que la primera mitad del cómic se lo come el World’s Finest Special #1 estadounidense que ni tan siquiera enlaza con lo que estábamos leyendo, sino que es una historia mal encajada de Oliver Queen y Hal Jordan viajando encoche hasta que Deathstroke les ataca… porque sí, porque tenía un mal día el señor. Y no contentos con eso, los de nuestra editorial amiga cascan después una historia de Green Lantern y… ¡Flash! ¿No era esto un cómic de Green Arrow? Me estoy perdiendo.
Porque lo jodido del asunto es que cada página que se añade al volumen le suma unos centimillos y, si el cómic cuesta casi diez euros, pues al final casi cinco se los come una historia que ni aporta nada ni está colocada donde menos moleste (ya que ibais a meterla en el tomo haberla dejado para el final, ¿no? Habría sido más… legible). Porque, a ver, es divertido volver a ver a estos dos tipos juntos. Oliver es un tipo pragmático, divertido a su manera y muy consciente de sus limitaciones. Hal, por su parte, es más soñador, tiene esa pizca de arrogancia que le pierde y un poder que le hace prácticamente invulnerable… hasta que entra en juego el color amarillo. Y los dos juntos congenian muy bien, dan mucho juego y son divertidos. Pero nosotros veníamos de leer el tema de las muertes de Freshwater y ver a estos dos de cachondeo no termina de tener ningún sentido.
«No me imagino nada más podrido que un mundo que deja que pase eso«
En fin, lo bueno es que después de este innecesario paréntesis vuelve lo bueno y lo cierto es que lo que Chris Condon está escribiendo me gusta bastante. Tenemos a un Green Arrow consciente de que no se enfrenta a un villano al uso, de que esta vez la delgada línea entre el bien y el mal prácticamente se ha desdibujado y verle bregar con esta consciencia al tiempo que no deja cabeza sin golpear ni flecha sin lanzar es la mar de interesante. Sobre todo porque cuando las cosas se calman y sólo quedan cuerpos tendidos en el suelo y un héroe y una policía tratando de encontrarle sentido a todo este dolor, ahí es donde el guionista pone en labios del personaje algunas de las frases más juiciosas e interesantes de toda esta primera saga.

Poco estoy reivindicando el dibujazo que se está marcando Montos
Y es que, de verdad os digo que si el cómic sigue en esta línea, nos espera una muy buena etapa del arquero esmeralda. Condon lo ha puesto con los pies en la tierra, pero manteniendo toda la magia que, al parecer, le legó el bueno de Joshua Williamson. Green Arrow siempore me ha parecido uno de los personajes más interesantes de la escena urbana de DC y, en buenas manos, siempre demuestra tener grandísimas historias por contar.
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