Planteada como una suerte de puente entre Batman: Silencio y su secuela (Batman: Hush II, recién publicada en formato grapa por Panini Cómics), Batman/Wonder Woman: Verdad puede disfrutarse fácilmente como una aventura independiente del caballero oscuro que aborda tanto su siempre complicada relación con Catwoman, como con Wonder Woman.
«Cuidado con las hienas«
Jeph Loeb establece con este número especial (dibujado por Jim Cheung) un epílogo de aquella aventura que nos presentó a Tommy Elliot (amigo de la infancia de Bruce) y su alter-ego Silencio. Uno de los puntos clave -quizás el que más- era como Loeb y Jim Lee (artista de aquellos episodios) retrataban a Batman como un héroe familiar, con una enorme red de aliados. Todo lo contrario a lo que siempre nos quiere hacer creer el murciélago, que va de tipo duro y solitario, pero que siempre tiene a mano a la bat-familia, en lo bueno y en lo malo.
El caso es que uno de los daños colaterales de aquella aventura fue la relación entre Selina y Bruce. Y es sobre esta herida, más bien sobre los sentimientos respecto a ella, sobre lo que se mueve Verdad. En este sentido la lectura de Silencio (o Hush, en el original y como se ha renombrado en el mercado español) tiene un importante valor contextual sobre esta aventura. Pero dado el historial entre la pareja formada por la gata y el murciélago, tampoco resulta indispensable. Por no haber, no hay ni menciones a Elliot y la amenaza que planteó.
La aventura tiene, por así decirlo, un espíritu de annual, sirve para explorar cuestiones más íntimas sin que condicionen (o se vean condicionadas) por la frenética actualidad. Y es en esta naturaleza «atemporal» en la que encaja la participación de Wonder Woman.
El autor plantea una premisa en la que tanto Bruce como Diana no están atravesando ninguna fase llena de frentes abiertos, sino que tienen la oportunidad de hablar y estrechar lazos. Es aquí donde el contexto de Silencio puede tener una mayor importancia, porque la amazona es consciente de las dolorosas pruebas que ha pasado Bruce y busca ofrecerle su apoyo. ¿No habéis leído la obra original? La preocupación de Diana se entiende de igual manera.
Batman/Wonder Woman: Verdad tiene su atractivo en cómo se aborda este concepto. Tanto de forma literal (nos referimos al lazo de la themyscirana), como por el tratamiento de los sentimientos de Selina y Bruce. Es cierto que la gata está en un segundo plano, Loeb se esmera en hacer hablar a Batman en una especie de terapia en el que Diana y lo que representa (como inspiración y modelo) tienen un punto catártico en él.
Tiene este carácter tan introspectivo que cuando se imponen los códigos del género y aparecen los villanos de turno, el escenario empieza a sentirse artificioso; ni funciona, ni interesa. Loeb y Cheung crean una energía muy especial a la que le sobran los habituales mamporros. Y es que pocas veces podemos disfrutar de una mirada hacia el murciélago tan vulnerable y humana (lo que tiene guasa para ser un tipo sin poderes) sin caer en maniqueísmos innecesarios. Y ahí se explica también la función de Wonder Woman, que no solo ofrece su perspectiva, sino que estimula a Batman a reflexionar sobre sus emociones.

Deja un comentario: