En este cajón de sastre mutante que Panini Cómics ha confeccionado bajo el nombre de Leyendas de la Patrulla-X volvemos a echar un vistazo al pasado, a esos momentos entre capítulos clásicos para conocer más acerca de las figuras más destacadas de la franquicia. Para la ocasión toma arrodillarse ante la realeza, pues Emma Frost es la protagonista de una historia que nos retrotrae a sus tiempos como villana de la Patrulla-X y Reina Blanca del círculo interno del Club Fuego Infernal.
«Sé cómo manejarle«
¿Y dónde se sitúa esta historia? Teóricamente en algún momento después de X-Men #138 USA, pero en el texto de cierre, el articulista Bruno Orive que existen ciertas incongruencias (respecto a la situación y look de un personaje) que difuminan su encaje preciso en la cronología canónica de la franquicia mutante. ¿La verdad? Da bastante igual, porque se trata de una cuestión puramente accesoria sin relevancia alguna en la trama que nos ocupa.
Una trata que, contrario a lo que pueda parecer, no muestra a la Reina Blanca urdiendo planes maquiavélicos con los que aplastar a sus enemigos… bueno, un poco sí. Pero Amy Chu, su guionista, no la viste de villana per se, sino que teje un relato que reivindica lo que siempre ha sido Emma Frost: una superviviente. Lejos de justificar sus maldades, las contextualiza en un entorno en el que solo las más fuertes sobreviven. Y Frost lo es.
Siendo tan marcado su perfil, la historia huye del encontronazo entre buenos y malos (vale, hay una concesión al respecto en el primer capítulo), para construirse en torno a tropos más cercanos al género de espías: traiciones, búsqueda de pistas, conspiraciones, viajes alrededor del mundo, venganzas, fiestas exclusivas, intentos de asesinatos, más traiciones… Ian Fleming estaría orgulloso del trabajo de Amy Chu y Andrea di Vito, que nos presentan una inspirada aventura de género sobre cómo sobrevivir en la cúpula de una organización de crimen y poder. El gran debe, para el público más exigente, es el carácter anecdótico del relato. Presenta unos cuantos personajes de los que (probablemente) nunca volveremos a saber, manteniendo en un segundo plano a las principales figuras del Club Fuego Infernal, y su máxima voluntad desarrollar un lúdico thriller de acción que enfatice la fuerza de Frost. Ni tan mal, pero dada su naturaleza de «capítulo perdido», no deja ningún poso sobre el personaje.
Sobre esto, es curioso también que, salvo el one-shot Patrulla-X Negra: Emma Frost, todas las aventuras en solitario de la Reina Blanca han mirado hacia el pasado, ya fueran sus tiempos en el Club Fuego Infernal (como es el caso) o su complicada infancia/adolescencia (en Patrulla-X: Orígenes #1 y en Emma Frost). Y está muy bien, demuestra que el personaje tiene un bagaje y un background lo suficientemente atractivo como para sumergirse en él, pero no es menos cierto que es una mutante con el suficiente carisma como para tener la oportunidad de gozar de una serie que mire también al futuro. Quizás la próxima vez.

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