Kaiju No. 8 #1

Kaiju No. 8 #1: Fabricando un éxito

Kaiju No. 8 #1«¿Por qué me ha tocado a mí estar en esta posición…?«

 

Llega a nuestro país Kaiju No. 8. Un manga que viene de funcionar bastante bien en el terreno online japonés, primero, y también de manera muy decente en el apartado de ventas de tomos y que ahora Planeta Cómic edita en España como si se tratara del último gran descubrimiento después del fuego, la rueda y la seda dental. Pero, ¿es para tanto? El manga en Japón va ya por el capítulo setenta y uno (este primer tomo reúne los primeros siete de la colección) y la historia ha demostrado ser interesante a la par que dibujada con muchísimo talento. Sin embargo, la trama (salvo algunas curiosas excepciones) no difiere demasiado del resto de los shonen que uno puede encontrarse cada mes en las librerías y la potente campaña publicitaria que ha acompañado al nuevo trabajo de Naoya Matsumoto (con delirantes apariciones en programas tan alejados del mundo de la información y la cultura como Al Rojo Vivo) huele más a un intento de la editorial que es en parte propietaria de algunas cadenas de televisión por replicar el reciente bombazo que supuso Tokyo Revengers, que en España publicó Norma y que arrasó en ventas hasta convertirse en una de las publicaciones en papel más vendidas del año.

 

Para esto también resulta muy útil la existencia de aplicaciones de lectura legal de cómics como la Manga Plus. Porque Kaiju No. 8 es muy buen manga, pero uno podría dejarse llevar por el efecto desinformador de la publicidad y creerse que esta historia será el próximo Naruto, o el heredero natural del fenómeno Death Note… y no es así. Conviene echarle un ojo primero al cómic para entender qué es lo que nos propone Matsumoto y si queremos comprarlo (para ello, de hecho, la oferta promocional por el primer tomo de Planeta también es suculenta). En la era de la información uno ha de documentarse a través de cada vez más medios para evitar que ésta nos llegue adulterada por los intereses de tal o cual postor.

 

«¡Queda genial decir eso, pero debería haberlo usado…!«

 

Centrándonos en el manga, nos encontramos con una propuesta de lo más novedosa en el terreno del shonen, tan dado a plantearnos protagonistas de quince a veinte años en los que pueda verse reflejada la chavalada. Kafka Hibino, el protagonista de Kaiju No. 8, es un tipo de 32 tacos que ha tratado en varias ocasiones de sacarse un examen para entrar en unos cuerpos especiales japoneses que se encargan de luchar contra los kaijus (gigantescas criaturas monstruosas que asolan el mundo desde hace años y que pudimos ver en el cine recientemente con la nueva saga de cintas sobre Godzilla o con la estupenda primera parte de Pacific Rim que dirigió Guillermo del Toro). Sin embargo, la pobre condición física de Kafka le ha impedido una y otra vez aprobar y al final se ha terminado rindiendo, pasando a trabajar en el departamento que se ocupa de la retirada de los cadáveres de los monstruos de las calles de Japón.

 

Kaiju No. 8 #1

Kaiju No. 8 #1

 

La elección del protagonista, que pronto acabará recibiendo un power up monstruoso (como ya habréis sospechado), es lo verdaderamente novedoso de este manga y responde, a entender de un humilde servidor, a la variación en la demografía del lector habitual de manga (y más concretamente de shonen). Ya hemos dicho en el pasado que el shonen ya hace años que no sólo lo leen varones, pero es que también hace ya algún tiempo que han dejado de ser los adolescentes su principal público. Quiero decir, ellos están ahí, pero a su alrededor cada vez hay más lectores adultos que ya no sienten vergüenza por declararse seguidores de las andanzas de Goku o de Midoriya. Y para ellos también hay que escribir historias. A ser posible historias que funcionen para gente de todas las edades. Ésta es la verdadera fuerza y el verdadero potencial de este manga: llegar a un público muy amplio, es decir, vender entre personas de muchos más grupos sociales.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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