Al filo del mañana: Cruise Reload

Al filo del mañana

Al filo del mañana

Título Original: Edge of Tomorrow

Director: Doug Liman

Guión: Christopher McQuarrie, Jez Butterworth y John-Henry Butterworth

Reparto: Tom Cruise, Emily Blunt, Brendan Gleeson, Bill Paxton, Jonas Armstrong, Tony Way, Kick Gurry, Franz Drameh, Dragomir Mrsic, Charlotte Riley

EEUU – Australia / 2014 / 113′

Productora: Warner Bros. / Village Roadshow Pictures / 3 Arts Entertainment

Tom Cruise vuelve a la carga. Después de tres títulos más o menos arriesgados (desde la perspectiva más comercial): los de Rock of Ages (interpretando a de esos secundarios desfasadísimos con los que le gusta jugar de cuando en cuando), Jack Reacher (un homenaje al policiaco setenteto), u Oblivion…

Tom Cruise vuelve a la carga. Después de tres títulos más o menos arriesgados (desde la perspectiva más comercial): los de Rock of Ages (interpretando a de esos secundarios desfasadísimos con los que le gusta jugar de cuando en cuando), Jack Reacher (un homenaje al policiaco setenteto), u Oblivion (su odisea sci-fi de corte más «intelectual»), el actor se lanza a capitanear un proyecto eminentemente palomitero en el que tiene la difícil misión de ganar una guerra a un enemigo venido del espacio y que tiene a la humanidad contra las cuerdas.

Las primeras impresiones que relatamos hace un par de meses se corroboran después del visionado del film. Doug Liman ha realizado un trabajo ideado para el lucimiento de su estrella (y del de una atlética Emily Blunt). El actor de Siracusa (Nueva York) presume de unas increíbles aptitudes físicas a sus 52 años, al tiempo que sorprende con un rol alejado del prototipo de héroe. William Cage (su personaje) es un publicista reconvertido por las circunstancias de la guerra en un relaciones públicas del ejército, dispuesto a todo por no entrar en combate. Lo que vendría a ser un cobarde, en definitiva. Y aunque su evolución sigue los cauces que marca el género hasta convertirse en ese héroe que todos esperamos, su punto de partida presenta un gran potencial, aprovechado durante los primeros compases del film para marcar un tono irreverente muy agradecido por parte del espectador. La comedia se configura como un elemento indispensable para el buen funcionamiento de la cinta, como lo hiciera por ejemplo Paul Verhoeven en la cínica Starship Troopers. Algún guiño muestra el film de Doug Liman (especialmente en el uso de la propaganda militar), pero carece de unas lecturas muy profundas.

Edge of Tomorrow

El fin último de este thriller de acción es entretener, por lo que no repara demasiado en temas como la condición humana, el sinsentido de cualquier contienda u otros afines a la ciencia ficción como metáfora del mundo actual. Lo que prima por encima de todo es la aventura. La película sigue un desarrollo muy similar a la estupenda Código Fuente, aunque la relación romántica entre los protagonistas no está tan acentuada en ésta. Se percibe cierta atracción entre ellos, pero por las peculiaridades de la historia, las características de los personajes y un montaje que no quiere detenerse ni un momento, el romance no termina de prosperar salvo por un par de escenas. Aunque es evidente que de haberse explayado en ella, habría funcionado muy bien. Cruise y Blunt muestran una excelente química en pantalla y la dinámica que se establece entre sus dos personajes resulta de lo más natural.

Y si la pareja protagonista destaca en su apartado, menos no se puede decir del acabado técnico. James Herbert, editor de parte importante de la filmografía de Guy Ritchie, imprime un ritmo frenético a la acción de Al filo del mañana, evitando los tiempos muertos y jugando con el conocimiento que el espectador tiene de la historia. Por momentos sitúa al público por delante de los protagonistas, pero en otras ocasiones lo deja en una posición más atrasada respecto a los personajes, evitando la reiteración de escenas (uno de los peligros de este tipo de films en los que el protagonista repite una y otra vez el mismo día) y favoreciendo el efecto sorpresa ante determinadas revelaciones.

Doug Liman saca provecho de todos los recursos de los que dispone para construir un relato de acción de grandes proporciones, muy influenciado por el manga (no hay más que ver a Emily Blunt blandiendo un espadón para eliminar a sus enemigos), donde los efectos visuales no se limitan a rellenar plano y cumplen una estupenda función narrativa. Encontramos impactantes imágenes como la de una ciudad de Londres desértica, o a Tom Cruise lanzándose en caída libre antes de que el avión que lo traslada al campo de batalla explote. La películas nos ofrece más y más hasta que llega el momento de resolver la trama. Aquí, sin justificación de ningún tipo, de forma completamente arbitraria, Liman y sus guionistas dejan en suspenso las reglas que han establecido para el mundo que han creado, concibiendo un happy ending ilógico y forzado. Un sinsentido porque de estrujarse solo un poquito las mentes, no sería muy complicado encontrar un desenlace igual de complaciente con la audiencia y los personajes y más coherente con la historia. Una pequeña mancha que amarga una de una experiencia muy disfrutable.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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