Lo que esconde Silver Lake

Lo que esconde Silver Lake: Viajecito pop

David Robert Mitchell es un director que ha venido para quedarse. Hace 4 años nos deleitó con una cinta de terror, ya de culto para muchos como es It Follows, utilizando elementos de terror clásico pero acercándolos a una nueva generación. Con Lo que esconde Silver Lake nos ofrece un viaje lleno de cultura pop, por las calles y la noche de Los Ángeles, en un thriller psicológico con claros guiños al Mulholland Drive de David Lynch, y momentos tan fascinantes como irregulares.

 

Andrew Garfield

 

Lo que esconde Silver Lake parte de una de esas premisas que hemos visto innumerables veces en el cine pero que casi siempre logran conectar con el espectador. Un joven llamado Sam tiene una vida de lo más monótona y aburrida hasta que conoce a su vecina de al lado. Al día siguiente esta chica desaparece y Sam empezará a buscarla, lo que le llevará a meterse en una espiral de lugares y personas extrañas, hasta adentrarse en las profundidades y secretos de Los Ángeles.

 

La propuesta del director tiene una parte bastante arriesgada y que puede causar rechazo entre el espectador más veterano o no acostumbrado al cine pos-moderno. Lo que queda claro es que es una película en la que desde el minuto uno debes dejarte llevar. Tiene secuencias de lo más inverosímil y surrealistas que no pasarían un corte de guion clásico, pero es lo que hace de Lo que esconde Silver Lake una especie de Vértigo «millennial» (salvando las distancias claro).

 

Andrew Garfield y Riki Lindhome

 

Al salir de la sala tenía ganas de intentar resolver todos los misterios que el director abre y que no termina de cerrar, pero dejando pasar unos días te das cuenta de que es mejor no analizarla al detalle. Curiosamente eso mismo es lo que dice David Lynch de todas sus películas, mejor no tratar de resolver todos y cada uno de los misterios, quédate con las sensaciones y emociones que te produce la obra. 

 

Por otro lado el apartado técnico es una pasada. Cuenta con una fotografía preciosa, llena de unos colores vivos que casan muy bien con todo el discurso y muy bien acompañada de unas localizaciones que te meten exactamente donde el director quiere que entres. La música y las referencias a la cultura pop también son algunas de las claves que sirven para ambientar a la perfección el film. 

 

Riley Keough

 

Puede ser que David Robert Mitchell se haya pasado de vueltas y abrazado el posmodernismo hasta unos límites un poco exagerados. Pero aunque el resultado final te deje una sensación de obra irregular, los últimos veinte minutos desde mi humilde opinión se los podía haber ahorrado, el viajecito que lleva hasta allí es de lo más divertido y estimulante que se ha podido ver en el cine este 2018. Atrévete a zambullirte y disfruta del baño. 

Acerca de Jorge Delgado

Director de cine en fase alfa. Devorador compulsivo de películas y realizador de videocríticas en youtube. David Lynch como respuesta ante cualquier pregunta de la vida.

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