Cartel de La teoría del todo

La teoría del todo: Amor y ciencia


Una vida como la de Stephen Hawking pedía a gritos un biopic. Desde hace tiempo además (dejando a un lado la producción para televisión protagonizada por Benedict Cumberbatch). Una personalidad única que ha conmocionado a todo el mundo, a ese que él se obsesiono por investigar y dar respuestas empíricas. El hombre que tanto empeño puso por la ciencia y descubrir el funcionamiento de los agujeros negros pero que, como todo mortal no supo resolver el enigma del amor. La película habla de su vida no cuantificable, la que está detrás del genio, es decir, de los momentos junto a Jane Wilde.

Qué situación de tirantez corría el género de las biografías, dado que hacía mucho que no se daba una solvente. Primer contra que se encuentra la película que James Marsh dirige y donde equilibra sagazmente la balanza entre el amor y la ciencia.

Eddie Redmayne es el físico Stephen Hawking

Eddie Redmayne es el físico Stephen Hawking

Pese a que se centra en la relación de Jane y Stephen, la parte didáctica es interesante, sin atosigar. Otra de las proezas de Marsh, que no lo ha equilibrado poniendo más almíbar en la otra vertiente con la que jugaba. Porque la historia de amor es para todos los públicos; es real y cercana gracias a la química que hay entre Eddie Redmayne y Felicity Jones. Resume lo obvio de forma ajustada y los momentos secundarios –como las escenas del personaje de Charlie Cox– se ajustan a la narrativa, sin quedar desentonadas.

La narrativa se ajusta bien en cada momento: resuelve rápida o lentamente cada escena cuando toca. Sin contener ritmo vertiginoso va al grano. La biografía ofrece sensibilidad sin ser cursi, sin engolar los momentos álgidos; al contrario, muestra a rajatabla cómo fue la vida de este matrimonio. Para ello, el guion se apoya mucho en el punto de vista de la esposa. Jones está espléndida en el rol de Jane.

Felicity Jones y Eddie Redmayne en La teoría del todo

Felicity Jones y Eddie Redmayne en La teoría del todo

La biografía marcha en su bonita forma, pero la tuerca final se llama Eddie Redmayne. Un excepcional trabajo que le ha encauzado directo al Oscar (igual que a su compañera de reparto). Actuación de matrícula de honor porque parece un doble del físico. Felicity Jones le refuerza, porque su Jane se ajusta a la de verdad y plasma el reto al que la esclerosis lateral amiotrófica la introdujo. Tampoco la actriz lo tenía fácil lo tenía fácil, pero se maneja con la complejidad de su personaje. Y por amor. Imposible que la cinta saliera airosa sin dos actuaciones tan compenetradas y convincentes como las que han hecho estos dos ingleses.

Todo el lirismo, la gama cromática que recoge la cinta y la puesta en escena forja una cinta exquisita, separada de las cabezas sesudas a las que se achaca la ciencia. Y todo abrazado por una banda sonora dulce, emotiva e inmensa que ha compuesto Jóhan Jóhannson.

Pese al arduo panorama en el que los biopics han postrado al espectador, La teoría del todo llega para relanzar el género. Una pieza única, íntima y que anda con elegancia y garbo. Un retrato a la altura de la personalidad que retrata.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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