Eduardo Risso

Eduardo Risso: «Batman es el único superhéroe que nos gusta a Azzarello y a mí»

La línea Vértigo en particular y el cómic norteamericano en general hoy día serían algo muy distinto sin la figura de Eduardo Risso. Durante años trabajando codo con codo junto a Brian Azzarello (de su trabajo en común han salido joyas como 100 balas), pocos artistas pueden presumir de un currículum como el suyo. Aprovechando su visita al Expocómic de Madrid tuvimos la oportunidad de charlar con él acompañados de Cómic para todos, un imprescindible de la blogosfera comiquera española.

Hablamos con el dibujante argentino de su colaboración con Azzarello en Batman y Antes de Watchmen, la salud del cómic de superhéroes y los problemas que atenazan a la industria del noveno arte.

 

Eduardo Risso


Pregunta: La fama te llegó de la mano de la colaboración con Brian Azzarello a partir de 100 balas. ¿Cómo es vuestra forma de trabajo?
Respuesta:
Fue muy rara porque comenzamos a trabajar sin conocernos personalmente, lo hicimos durante tres años, pero muy buena a la vez porque ambos éramos conscientes de que queríamos hacer cómics, historietas, tebeos, póngale el nombre que ustedes quieran, y nada más. Queríamos eso. Yo graficar un buen argumento y él escribir sobre un buen argumento. Ambos tenemos los mismos códigos, eso es importante para conformar un buen equipo.

 

P: En casi todas las entrevistas se te pregunta sobre 100 balas, pero queremos que nos hables de otra colaboración con Azzarello, esas cuatro historias que tienes en común sobre Batman, Ciudad rota, El Caballero de la Venganza y los relatos de Wednesday Comics y Black and White.
R:
A ninguno de los dos nos gusta demasiado hacer superhéroes, porque pensamos que el superhéroe está como agotado en su mística y no dan demasiado aire como para hacer cosas nuevas. Pero también somos conscientes de que cada tanto tenemos que hacer algo de superhéroes para captar sus lectores, son la mayoría, a que vengan a leer nuestras historias. Batman es el único que nos gusta a los dos, el que nos creemos más. Así fueron surgiendo estas historias. En particular, la que más me gusta es esta última, El Caballero de la Venganza. Me parece que el giro que le dio Brian a la historia fue muy inteligente.

 

P: Aunque no os gustan los superhéroes, Azzarello está ahora triunfando con Wonder Woman. ¿La has leído?
R:
No la he leído, porque no leo superhéroes.

 

P: En la etapa de Greck Rucka en Wonder Woman, el número 200 reunió a varios dibujantes, tú hiciste una página. ¿Qué supone participar en un número de homenaje y cómo es el trabajo con tantos autores sólo para una grapa?
R:
Esa es una cuestión de los editores americanos. El cómic americano es una gran vidriera al mundo, sin duda, y es donde tienes repercusión automática. Si se publica hoy, mañana ya sabes si funciona o no, si la crítica te va a ayudar y te va a dar una mano o no, si a los lectores les gusta o no. Es fantástico ese funcionamiento. Pero también es cierto que los editores, cuando logras tener cierto nombre o cierto respeto del público lector, pretenden que hagas de todo. Te quieren tener en la tapa, en la ilustración adentro, y yo no soy muy afín a eso. Por ejemplo, no me gusta hacer las tapas. No me considero un ilustrador. Para hacer tapas hay que saber vender el libro y hay que tener un ejercicio de la ilustración. Y yo no la tengo. Yo me considero un buen narrador gráfico, tengo ese ejercicio y lo puedo hacer muy bien. Pero en otros ámbitos reconozco que hay mejores autores, mucho mejores artistas que lo pueden hacer. No suelo plegarme a todos esos pedidos y requerimientos que el editor pretende hacerme. A mí me han pedido que haga historietas de todo tipo, que haga tapas…

 

P: Entonces, no repetirías una experiencia como esa, ¿no?
R:
A veces te lo piden como amigo. Te dicen si podrías hacerlo y lo haces. No te demanda demasiado tiempo y se hace. Distinto es si hay que hacer una historieta. Si los tiempos son otros, depende.

 

P: No sé si Antes de Watchmen, una línea que creó mucha polémica por la oposición de Alan Moore a que finalmente se hiciera, encaja en lo que nos estás contando. ¿Cómo te llegó el encargo?
R:
Lo mismo, llega por editores amigos. Y como eran dos capítulos nada más, dije «vamos a hacerlo«. Y la verdad es que quedó mejor de lo que yo esperaba porque en dos capítulos no se puede hacer demasiado.

 

P: ¿Te ofrecieron Moloch desde el principio o tuviste la posibilidad de hacerla alguna otra serie de la línea?
R:
Me ofrecieron eso, para hacerlo con Straczynski. Vuelvo a repetir, como no leo superhéroes no sabía si Straczynski escribe bien o mal, pero sí conozco su trayectoria. Y la verdad es que muy bien. Formamos, durante poco tiempo, un buen equipo.

 

Eduardo Risso

 

P: ¿Y leíste el resto de Antes de Watchmen?
R:
No. Leí Watchmen. Después, todo lo que se hace… Es como cuando se hace una película y de ahí se hacen cuatro o cinco sagas. ¿Pero hasta cuando le quieren sacar el jugo? Esto es económico nada más. Puede ser que alguna de todas las historias esté buena, quizá tengan suerte y sean buenas todas, pero la historia ya fue hecha. Watchmen fue ese. Dark Knight fue ese, el que hizo Miller. No se puede hacer otros. 100 balas querían que lo siguiéramos. Y no se puede seguir. Es una historia que ya tiene un cierre pactado. ¿Hasta dónde se va a extender? No tiene sentido.

 

P: Ahora con este boom de superhéroes, a veces parece que nos quieren hacer creer que es el único género de cómic que vende. Sin embargo, has dibujado algunos números de The Spirit y personajes pulp como éste o Rocketeer no tuvieron éxito en su salto al cine en comparación con Batman o Superman. ¿Es una imagen creada o el público demanda ese otro tipo de personajes propios de otra época?
R:
Yo creo que la industria está dando vueltas para ver qué hacer con el superhéroe básicamente. DC ha sacado los Nuevos 52 hace dos años. El primer año, descorchaba el champán. El segundo año, se vinieron a pique. Ya están gastadas las fórmulas del superhéroe. Detrás de las dos editoriales más grandes están la Warner y la Disney. Ellos sí le van a sacar el jugo. Y no siempre con buenos resultados. Spirit no dio buenos resultados. Batman funcionó bien y quizá mueve de alguna manera toda la rueda del merchandising, pero eso dura muy poco tiempo. Hoy los tiempos son muy fugaces, lamentablemente porque la misma industria también lo hizo así. En Vertigo, por ejemplo, te puedo dar cifras. Cuando salió 100 balas tuvimos muy poco soporte de parte de la editorial porque éramos un engendro extraño para lo que venían publicando ellos. Les demostramos que se podía vender. Pero llegó un momento en que el mensual vendía no más de 20.000 ejemplares. Cada vez que salía un Trade Paperback pasaba de vender entre 70.000 y 90.000 ejemplares. Pero ellos mismos acostumbraron al público a esperar al libro completo. Y a mí, no sé a ustedes, me resulta odioso ver el mensual con esa cantidad de publicidad. Es espantoso. La gente prefería esperar unos meses porque no son los fans de los superhéroes, se pueden dar ese lujo y sabían que a los cuatro o seis meses tenían la saga completa. Eso es generado por la propia industria y acaba siendo un bumerán que no les da tan buenos resultados. Tienen que volver a reinventarse a ver cómo funciona.

 

P: Si el tomo al final funciona mejor que la grapa, ¿por qué con determinadas colecciones no se obvia la grapa y se opta desde el principio por el tomo?
R:
No lo sé, esa cuestión la desconozco. Es cuestión editorial. Van mutando todo el tiempo porque tienen que ver cómo funciona. Lo que sí te dejan claro, y eso me pareció bárbaro y en su momento cuando llegué al mercado americano no lo conocía, es que si no vendes durante el primer año el título se cierra. En mi caso, me dijeron que iba a seguir trabajando porque les gustaba lo que hacía pero si no funcionaba se cancelaba el título. Eso hace que uno tenga que poner un poquito más de extra para dar un soporte, para fomentar la lectura. Vertigo hizo muy poco por nosotros y en el día de hoy está haciendo muy poco. No han visto ustedes una figura, un muñeco, nada, de 100 balas. Y no sé si lo va a haber. Hubo dos o tres intentos de película, uno de serie de televisión, y todo lo cajonearon. A lo mejor cuando nosotros estemos en el cajón, bajo tierra, la hagan, pero…

 

P: ¿Y te has imaginado una película de 100 balas? ¿Algún actor en el que pienses como protagonista?
R:
No sé si da para una película. Sí da para una serie como estaba pensado al parecer. Creo que daría muy bien para una serie de televisión. Y el actor que pueda visualizar hoy cuando se haga esto va a ser viejo, obsoleto. No soy tan fanático como para pensarlo. Sí me imagino la música, siempre la pensé. Con música de U2, hay dos o tres temas que serían bárbaros. Pero estamos haciendo ciencia ficción y no me gusta adelantarme.

 

P: Y hablando de las decisiones de las editoriales, en las que los autores no tenéis tanto peso, ¿crees que eso puede llegar a cambiar? No en Marvel o DC, pero sí de alguna manera en la que el autor pueda recuperar algo de poder.
R:
No es que nosotros no tengamos poder. Cuando yo digo que no cedo a hacer tapas porque no me considero un buen mostrador, de alguna manera estoy poniéndole freno a lo que pretende el editor. Y así con otras cosas. Yo no tomo cualquier historia, por ejemplo. No me ven haciendo superhéroes, no crean que no me han ofertado series. De hecho, tengo algo que puede ser un desafío si se quiere a futuro porque tengo al editor de Superman que me viene desde hace cinco años cercenándome y comiéndome la cabeza para que haga algo de Superman. La verdad es que no me veo haciendo Superman. Los autores pensamos que no le podemos decir tantas veces que no porque nos van a dejar sin trabajo y llega un momento en que hay que sopesar eso. Pero yo creo que ya tengo un nombre suficiente como para que si me quedo sin trabajo para DC voy a buscar trabajo en otro lado y voy a tener alguna puertita abierta. De hambre no me voy a morir.

 

P: Volviendo al fenómeno del cómic en el cine, en 2015 volvemos a tener un boom de adaptaciones…
R:
Eso tiene una explicación lógica. Está cambiando el divertimento. Esto está quedando en manos de poca gente. Yo organizo un evento como Expocómic en Argentina, en mi ciudad, desde hace cuatro años y se llama Crack Bang Boom, y viene creciendo bastante bien. Nos hemos encontrado con el problema, que en muchas partes de Estados Unidos también lo padecen, y es que hay mucho material publicado pero cada vez menos lector. ¿Como atraer lectores? ¿Seguimos publicando? Tenemos que ganar nuevos lectores y estos son los espacios para ganarlos. Tiene que ser el camino natural, que venga la gente que no es del palo, que no es afín al cómic y descubra este mundo y pueda interesarse. Porque si no, nos vamos reciclando nosotros mismos pero se nos van yendo los lectores, se nos van quedando viejos, se van muriendo o no sé qué ocurre. Hay un problema con la educación también. Y está el tema de que los nuevos divertimentos son mucho más atractivos que éste.

 

P: Y hablando de ese tema, ¿cómo ves el cómic digital, que ya no puedas palpar el tebeo y que se vea en una pantalla?
R:
Pero eso nos pasa a nosotros, a ustedes que son más jóvenes que yo y queremos sentir eso, pero los chicos de hoy en día ya leen en una pantallita, o por lo menos se divierten en una pantallita. Pero el tema es: ¿tienen hábito de lectura esos chicos? No sé si tienen hábito de lectura. Tienen hábito de videojuego, pero no de lectura. Es otra cosa, tienen que prestar atención. Los editores creen que yendo a la parte digital es probable que pueda ser un interesante portal para nuevos lectores, pero no va a ser el gran negocio que ellos esperan. No creo. La juventud no lee como antes.

 

Fotos: JUAN RODRÍGUEZ MILLÁN

 

Acerca de Juan Rodríguez Millán

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Periodista de corazón y de vocación, dispuesto a escribir sobre todo aquello que necesite explicación, pero disfrutando ahora mismo de la vida profesional online juntando letras sobre cómic, cine y deporte. Y con muchos proyectos e ilusiones en la cabeza, algunos de los cuales ya están tomando forma en el disco duro.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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