Las Quintillizas #1

Las Quintillizas #1: Regreso al harén

Las Quintillizas #1«Más bien eres tú la que debería pedir un poco menos«

 

Me crié, en lo que se refiere al manga, con obras como Love Hina (Ken Akamatsu, 1998-2001) y me gradué en sus variedades con otras como Collage Perfecto (Inoue Kazurō, 2005-08), así que cuando Norma Editorial anunció que se hacía con la licencia de Las Quintillizas (Gotobun no hanayome [Cinco Novias Iguales] en el original) no me pude resistir al viaje al pasado que iba a suponer la lectura de un nuevo caso de harem-manga tantos años después. ¿Y qué es eso del harem-manga?, os preguntaréis quienes no estéis muy metidos en el mundo de las viñetas niponas: pues, básicamente, un subgénero del shonen (manga para chicos adolescentes) en el que un varón de instituto interactúa con un número variable de señoritas, con infinidad de malentendidos y chistes gráficos subidos de tono, hasta que una de ellas termina por elegirle como su novio o esposo.

 

Se trata de un género que cuesta entender en el mundo del cómic occidental (y más aún en los tiempos que corren), pero que funciona terriblemente bien en su país de origen. Sus protagonistas masculinos suelen ser chavales apocados, con pocas o nulas habilidades sociales y mucho que aprender en lo sentimental, que se van desarrollando a lo largo de cada colección hasta convertirse en los adultos funcionales que deberían ser. Es decir, son un fiel reflejo de lo que es un adolescente (no ya japonés, sino de cualquier otra nación), con sus inseguridades y sus habilidades aún en fase de construcción. A su alrededor los autores suelen poner a voluptuosas jovencitas que sirvan de anzuelo visual para el lector y que compensen todas y cada una de las carencias del personaje protagonista: ¿Que el ‘héroe’ es tímido? Pues tendremos a una chica descocada que le saque los colores continuamente. ¿Que es un negado en los estudios? Pues entonces una de ellas será una empollona de campeonato que le enseñe que, a través del esfuerzo y la constancia, uno puede lograr desde aprobar las matemáticas hasta conquistar el corazón de nuestra media naranja.

 

«Lo siento por ti, Miku, pero tengo que ganarme el pan de alguna forma«

 

Dicho esto, la variedad de argumentos parece bastante limitada para un manga de estructura tan clara. Así pues, lo que nos engancha de alguna de estas obras no es el ejército de féminas que el guionista aparque frente al protagonista de turno, sino la originalidad en el argumento y la calidad de los chistes, que tarde o temprano han de aparecer. Love Hina era fantástico por la calidad individual de cada uno de sus personajes, desde la adorable Shinobu hasta la divertida Kaolla; Collage Perfecto llevaba el humor a situaciones tan límite que merece una relectura sólo por lo divertido que llegaba a ser. Entonces, ¿qué tiene el manga de Negi Haruba para que Norma haya decidido apostar por él? Para comenzar, nos encontramos con un protagonista muy aplicado en los estudios, pero con nulas habilidades sociales y más pobre que las ratas. Frente a él el mangaka coloca a cinco chicas negadas en los estudios que lo tendrán como profesor particular (sí, este argumento me recuerda mucho al de We Never Learn [Taishi Tsutsui, 2017-actualidad]) hasta su graduación. Al principio del primer capítulo descubriremos, además, que una de ellas terminará por convertirse en su esposa.

 

Las Quintillizas #1

Las Quintillizas #1

 

Nada nuevo bajo el sol, ¿no? Para rizar el rizo Haruba decide que las cinco chicas, tal y como reza el título, sean quintillizas casi idénticas (¿formarán parte de algún experimento de NERV?) con caracteres muy diferentes entre sí, pero con una misma nula afición por los estudios. De nuevo, la novedad no brilla por doquier, pero la verdad es que la lectura se nos hace agradable y (he aquí el gancho) la razón o razones tras la falta de motivación de las hermanas Nakano es un misterio que el lector va a querer desentrañar. También ayuda que Uesugi no sea tan típico dentro del tipo de personaje protagonista que estamos acostumbrados a ver. Del gran negado pasamos a un chaval solitario casi por elección (quiere brillar como estudiante para poder sacar de la miseria a su familia) y del ya típico adolescente que sangraba por la nariz cada vez que veía unas braguitas pasamos a un bastante más moderno chaval que siente un pudor natural, pero que no juega la continua carta del pervertido que tanto éxito tuvo hace ya veinte años.

 

Este primer número sirve para conocer al protagonista y para empezar a concretar el reto al que se enfrenta. Veremos cómo evoluciona un manga que nos transporta a otra época, pero que no deja de ser un producto de este tiempo.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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