«La pregunta es: ¿vas a dejar que te rompa a ti?«
Tendrán que pasar muchos años para que seamos capaces de evaluar y apreciar la obra de Scott Snyder como se merece. Retrocedamos en el tiempo: Allá por 2011 a DC le iba regular en ventas y decidió meter un soft-reset a su universo comiquero con la esperanza de zarandear a personajes y autores lo suficiente como para que surgieran nuevas e interesantes ideas (de ahí nacería el Nuevo Universo DC). Sin embargo, había una serie que había echado a andar hacía no demasiado y que daba pena resetear, así que la dejaron más o menos como estaba, me refiero, cómo no, al Batman de Snyder, que sumaría en esta nueva etapa (al menos en la edición que trajo la extinta ECC a España) cincuenta y dos formidables entregas que servirían para desmontar y volver a montar al personaje a través de unas sagas que lo transformarían para siempre y lo transportarían definitivamente al siglo XXI. Además, lo que el autor iba construyendo en su serie, lo iba complementando con otras series (Batman Eterno, Noches Oscuras: Metal, Batman: El Último Caballero de la Tierra…) y números sueltos que terminarían por definir una etapa única que quedaría cerrada cuando el guionista dio su salto a la Liga de la Justicia.
Para que alguien así haya vuelto a retomar al personaje, cuando ya había contado prácticamente todo sobre él, la editorial ha tenido que darle auténtica carta blanca para hacer lo que quisiera con Bruce y con todos cuantos le rodean, con la única premisa de que nos íbamos a situar en un universo más oscuro, en el que los héroes lo iban a tener bastante más crudo para poder actuar como tales. Y dicho y hecho. Lo que nos estamos encontrando mes a mes en este Absolute Batman que nos trae ahora Panini es del todo inclasificable, inconmensurable. Hemos visto al héroe sacarse un hacha del pecho, un bat-móvil del tamaño de una casa de dos plantas, nos ha mostrado a Waylon Jones convertido en un monstruo escamoso de hambre infinita… Y ahora, como si hiciera falta, remata con un Absolute Batman #11 que redefine la historia de Bane para convertir al personaje en algo más allá del ser humano (al tiempo que se ríe con desprecio de las ediciones Red Band de Marvel) y un Absolute Batman #12 que…. ¡madre mía!
«¿Es de eso de lo que de verdad quieres hablar Se?«
Dentro de la libertad que se está tomando el guionista, lo cierto es que Absolute Batman #11 no se aleja demasiado de lo que conocemos de Bane. Es en la segunda parte de esta grapa cuando Snyder se pone creativo, con una imaginación, la de Alfred, que nos deja las tripas bastante revueltas y un fuerte alivio cuando comprobamos, al final de esa entrega, que Bruce aún conserva sus miembros intactos… más o menos. Y entonces llega el Absolute Batman #12. Y Bane se decide a romper definitivamente a Batman… a través de sus amigos. Y es cuando nuestras más sombrías pesadillas se van volviendo realidad con Cobblepot, Harvey Dent y Nigma siguiendo los pasos del pobre desgraciado de Waylon Jones. Es entonces cuando Snyder hace volver del pasado a Selina Kyle, la Catwoman de este universo, que también comparte un pasado con el protagonista y lanza a nuestro héroe a la que parece que va a ser su batalla final contra el monstruo cruel y violento de Bane.

El dibujo de Nick Dragotta está a otro nivel
Espero con ansias un Absolute Batman #13 que ya debería estar en tiendas (desde abril) y que, entre otras cosas, va a tener que lidiar con el hecho de que el mismo Veneno que le da poder a Bane ahora circula por las venas de nuestro héroe favorito. Todo esto mientras, en las sombras, se mueve un Joker siniestro y misterioso, capaz tanto de manipular a Bane como de construir Arcas M a lo largo y ancho del globo terráqueo. Lo dicho, vamos a tener que alejarnos un poco para ver todo lo que ha construido este guionista durante las últimas dos décadas al servicio de la editorial norteamericana.
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