«Esto es cirugía de combate«
Hay una escena en El Castigador (Red Band) #4 que me saca un poco del cómic y me hace pensar que al bueno de Benjamin Percy se le ha ido un poquito la flapa a la hora de subir los octanos en la historia que está contando. Os pongo en situación: Kingpin le ha puesto al bueno de Frank Castle un dispositivo de control en la base del cráneo y lo utiliza a distancia para que acabe con el crimen de la castigadora manera que sólo él sabe (sí, Wilson Fisk se ha pasado al bando de los buenos… o a lo que él entiende como tal), el Castigador se da cuenta cuando Fisk le obliga a hacer algo con lo que él no comulga para nada (en El Castigador (Red Band) #3) y entonces se busca a unos enfermeros en una ambulancia para que le quiten el dichoso chisme del cuerpo. Hasta ahí bien. ¡Ah! en la ambulancia pone una bomba que explotará si los enfermeros abren las puertas. Bueno, pensamos, Castle tiene sus métodos para asegurarse de que le hagan caso. Pero es que, además, el tío le pone quince minutos al temporizador de la bomba, convirtiendo la operación en una carrera contra la muerte, literalmente.
Y yo me pregunto: ¿era necesario? ¿Por qué dar a quienes van a cuidarle un tiempo limitadísimo cuando su vida está en sus manos? ¿No cometerán algún error precisamente al estar bajo tal presión innecesaria? Me parece que , en su afán por llevar esta historia hasta el límite, Percy se ha pasado un par de veces o tres y esto, ahora que tenemos los últimos números de Absolute Batman frescos, nos deja muy claro que lo de poner más casquería y vender el cómic en una bolsita no le está saliendo del todo bien a la Casa de las Ideas (eso y que Panini comienza a alegrarse mucho de haberse hecho con la distribución de DC). Porque la violencia vende, sí, pero suele ser más efectiva si está al servicio de una buena historia que si es el principal reclamo de lo que estás vendiendo.
«En Nueva York siempre es noche de sacar la basura«
No digo que la historia que nos está vendiendo Percy como excusa para traer de vuelta al Castigador sea mala. No, de hecho me parece muy interesante la premisa y no tengo ni idea de cómo va a acabar la broma para Kingpin. Pero sobrecargarla de cabezas reventadas, ojos colgantes siendo comidos por ratas y demás lindezas no termina de aportar nada al relato y sólo sirve para hacerlo más macabro y desagradable. No me opongo a algo de casquería cuando ésta cumple la función de sobresaltarnos y de hacernos pensar que las cosas se han ido de madre en tal o cual relato, pero aquí se ha convertido en algo tan rutinario (cada dos páginas deben contener al menos una imagen que justifique el Red Band) que termina hastiando y perdiendo sus significado, fuera cual fuera en origen.

El Castigador (Red Band) #3
Nos queda un número para cerrar la miniserie y tener a Frank Castle (ahora que estrena mediometraje en Disney+ y regresa al UCM de la mano de Spider-Man) de vuelta a la acción. Personalmente, creo que lo que hizo Jason Aaron en su momento para tratar de darle una vueltecita al personaje y obligarlo a crecer estaba bien y debería haberse cultivado, pero debe ser que el público sólo quiere ver al monito haciendo una y otra vez el mismo truco.
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