Cuatro Fantásticos

Cuatro Fantásticos: Otra insípida película de superhéroes

La (complicada) posibilidad de convertirse en un superhéroe ha fascinado a muchos prácticamente desde siempre. El sueño de salvar a quien necesita ser salvado y de lograr el éxito a través de un altruismo humano logrado gracias a unas capacidades extraordinarias, ha supuesto la creación de maravillosos personajes que en los últimos años no paran de dar rienda suelta a sus habilidades para la heroicidad en el cine. Quizá esta predilección por llevar a la gran pantalla historias que nacieron en cómics que muchos conservaran hasta el fin de sus días supone la inevitable llegada de la falta de ideas cinematográficas. Quién sabe. Sin embargo, aquellos que todavía sueñan con el poder de salvar las vidas de quienes se hallan indefensos, probablemente no se cansen jamás de unos largometrajes que parece que no tienen los días contados.

 

Cuatro Fantásticos

 

Marvel, legendaria creadora de historias, factoría de nacimiento de aquellos héroes cuyos poderes ni siquiera emanan de la propia naturaleza sino que, en su mayoría, aparecen fruto de una maravillosa casualidad del destino que hace de ellos un producto fácil de llevar al límite, vuelve a la cartelera con una nueva entrega de Los 4 Fantásticos en la que los orígenes son los protagonistas indiscutibles de la historia. Un trama que, sin que sirva de precedente, rejuvenece (y cambia, por supuesto) a quienes dan vida a los integrantes de este grupo de superhéroes.

 

Jamie Bell

 

La premisa principal, si obviamos que esta historia nace de un cómic en el que todos los elementos se encuentran perfectamente desarrollados, parte de un solo concepto que se va desgranando poco a poco a partir de acontecimientos que resultan muy poco mundanos. Como todo. Quizá es la simpleza con la que parece que evolucionan los acontecimientos que desembocan en una trama que al final resultan un tanto insulsa. La predilección en esta Cuatro Fantásticos por una espectacularidad fingida únicamente parece tener la intención de despertar a aquellos espectadores que hayan perdido el hilo de la historia.

 

Y es dicha necesidad de dotar de espectáculo y no de profundización en los personajes lo que hace que la idea carezca en gran parte de sentido. El simple hecho de obviar la impresión y, sobre todo, el trauma que supone una transformación física tan radical y problemática como la que los protagonistas sufren, es sin duda la mayor debilidad que presenta la cinta. La carencia a la hora de sacudir al espectador con un elemento que resalte la humanidad que se les ha arrebatado y se aleje de la fantasía hace de Cuatro Fantásticos un experimento que parece inconcluso.

 

Kate Mara y Miles Teller

 

Es probable que uno de los elementos que más merece la pena salvar, por supuesto, sean los efectos especiales que construyen casi en su totalidad todo el largometraje, como no podía ser de otra forma. Pero, a pesar de los esfuerzos, a pesar de la corrección de casi todo el conjunto interpretativo (era de esperar que Miles Teller fuese el mejor actor en esta entrega) y a pesar de que logra el objetivo de entretener en gran parte al espectador, el conjunto final resulta decepcionante incluso para aquel fan incondicional de este grupo de superhéroes.

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