Regresión

Regresión: El regreso de Amenábar

Una película de inauguración de un festival se espera con ganas; es el foco donde se va a poner toda las atención. Si supone la vuelta de un encumbrado director, más aún. Esto ha pasado con Alejandro Amenábar con Regresión abriendo la nueva edición de San Sebastián.

 

El cineasta firma un thriller tintado completamente por la industria americana: basada en hechos reales, el argumento se adentra en la América profunda de 1990, en una investigación de sectas satánicas con rituales turbios. Empieza con una premisa interesante: un hombre llega a una comisaría y se entrega por haber hecho «algo» a su hija (Emma Watson). Ethan Hawke es el detective encargado de desentramar el delito; busca pruebas para ver si es cierto lo que dice el supuesto culpable con ayuda de un psicoanalista (David Thewlis), al que necesitará con sus sesiones de hipnosis para hacer regresiones.

 

Regresión

Emma Watson en Regresión

 

Amenábar vuelve a sus orígenes de suspense con material estadounidense. La historia tiene sin duda un caso interesante: un culpable y víctima insertos en un ambiente gris, una población pequeña, lúgubre, encubriendo historias y rituales turbios -muy en la línea True Detective-. De primeras puede recordar a un telefilme que juega con todos los recursos de terror: sustos, caras, investigación policial, música apuntando los momentos cruciales… Los ingredientes propios del género. El realizador se ha visto con todo ese arsenal, y al querer usar todo ha fallado. El resultado mira a los maestros del misterio sin llegar a serlo. Ha jugado a ser Fincher y ha muerto en intento. Y eso que él no lo necesitaba. Ya demostró que sabía jugar con el thriller (Tesis) los dramas psicológicos (Abre los ojos) y el suspense (Abre los ojos), incluso poner en tela de juicio las creencias religiosas (como en Mar adentro o Agora). Por eso llama la atención el toque más impersonal que posee la nueva producción.

 

Haciendo trampas de guion, la puesta en escena da cobijo para todo lo demás. Porque la trama interesa, y los personajes tienen fondo. Ethan Hawke y Emma Watson se esfuerzan y salen bien parados aunque la historia les haga flaco favor. Con ellos Amenábar demuestra que sigue siendo un buen director de actores. Después de sus grandes Tesis o a Los Otros, sorprende verle en un trabajo que no ahonde tanto. Al menos sigue siendo fiel a los detalles, a mandar otros mensajes y moralejas, y ambientar bien la atmosfera. Tenía muchas cosas y con los recursos no basta para hacer vibrar. No alcanza sus primeras obras, sin duda. Pero quizá haya que entrar en el propio juego para que convenza de verdad.

 

Un año más, la cinta inaugural no sale bien parada, y eso que se ha hablado mucho de ella (Hawke era el favorito para llevarse el Premio Donostia). Pero hay que ser positivos. El año pasado era Denzel Washington el premiado y traía una cinta peor.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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