Batman: Arkham Knight

Batman. Arkham Knight: Haciendo ganas

Batman: Arkham Knight«Pero no tardará en enfrentarse a un enemigo al que no podrá asustar«

 

Esta reseña va a suponer para mí un curioso ejercicio de masoquismo. Me explico, he jugado (y disfrutado como un enano) del Batman: Arkham Asylum y el Batman: Arkham City. Incluso me he pasado el algo más cuestionable Batman: Arkham Origins. Ahora Rocksteady ha estrenado el videojuego que concluirá la saga, pero al no disponer de una consola de última generación, mis posibilidades de jugar al Batman: Arkham Knight pasan por ponerle una vela al Caballero Oscuro y esperar a que me toque la lotería para poder hacerme con la consola y/o con una casa lo suficientemente grande para dar cabida a todas mis aficiones.

 

Problemas del primer mundo.

 

A lo que íbamos. DC ha aprovechado el lanzamiento de la última entrega de la más exitosa de sus franquicias videojueguiles para encargarle a Peter J. Tomasi (Batman y Robin, Green Lantern Corps) un cómic-precuela para que los aficionados puedan ir haciendo boca y no olviden (como si eso fuera posible) lo acontecido en la anterior entrega de la saga. Lo que en Estados Unidos se ha vendido en forma de grapas mensuales nos llega a España como un único tomo recopilatorio en el mismo mes en que el juego ve la luz (y un mes antes de que ECC se decida a estrenar los cómics de las entregas anteriores…) y, ya que el gran Paul Dini ha decidido abandonar la trilogía, también nos llega de manos de un guionista de estilo bien diferente al de Amor Loco.

 

Batman: Arkham Knight

Batman: Arkham Knight comienza donde termina Batman: Arkham City

 

«Bueno Quinn, a ver lo curada que estás«

 

El cómic nos sitúa en la escena final de la entrega anterior para analizar desde ahí las consecuencias para Gotham y para Batman de su victoria definitiva sobre el Joker y del desmantelamiento de Arkham City. Tomasi nos lleva de paseo por una ciudad que ha perdido toda esperanza tras ver cómo el plan más ambicioso de su alcalde para mantener la delincuencia a raya se tornaba en el experimento demente de una de las mentes criminales de la ciudad y ponía en jaque tanto a la policía como a un buen número de ciudadanos inocentes, aparte de reducir a escombros y un campo de minas buena parte de la metrópolis.

 

Con este panorama, el guionista obliga a Bruce Wayne a colgar la capa (al menos durante una parte del día) para tratar de reconstruir la ciudad a través de la fundación que crearon sus padres y de cuantas inversiones su cara bonita pueda atraer. Será precisamente esta nueva vida ocupada del héroe a la luz del día lo que le dé a los principales villanos de la ciudad el tiempo suficiente para reorganizarse y planear su venganza contra el Caballero Oscuro. Así, en este cómic asistimos a la improbable alianza entre el Pingüino y Harley Quinn, al regreso de Bane y, sobre todo, a la misteriosa y un tanto terrorífica vuelta de uno de los villanos que más impactaron en el Arkham Asylum: el Espantapájaros.

 

Batman: Arkham Knight

El Espantapájaros vuelve en Batman: Arkham Knight

 

«Si me quieres pagar más, adelante«

 

Por lo demás, el cómic se limita a ir plantando semillas de lo que pretende ser el videojuego. Gracias a él sabemos que el Pingüino va a tener, de alguna manera, acceso a los secretos de Industrias Wayne, que el Batmóvil no sólo va a jugar un papel importante en la historia, sino que el propio Batman no va a tener muy seguro hasta qué punto Lucius Fox y sus aliados lo han modificado y mejorado, también sabemos que el comisario comienza a no tener cuerpo para tanta fiesta y que, quizá y sólo quizá, debería comenzar a sentarse en algún sillón un poco más cómodo. Pero sobre todo, entramos en contacto por vez primera con el misterioso personaje que se está dedicando a rematar (en el sentido más literal de la palabra) los trabajos de Batman a lo largo y ancho de Gotham.

 

Acompañan a Tomasi en esta aventura Viktor Bogdanovic (Reality Check), Ig Guara (Blue Beetle, Lockjaw and the Pet Avengers) y Robson Rocha (Supergirl, Aves de Presa), que le dan al conjunto un acabado bastante interesante (DC sabe bien cómo cuidar estos cómics para no hacerlos parecer un simple movimiento mercadotécnico) y ECC remata el producto con una agradable colección de extras en forma de bocetos, versiones previas y dibujos descartados que contribuyen a que los aproximadamente 14 eurillos que cuesta el cómic no nos parezcan nada descabellado.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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