Escuadrón Suicida: El Origen de Harley Quinn

Escuadrón Suicida #1: Te adoro Harley

Escuadrón Suicida: El Origen de Harley Quinn«Yo sé quién da miedo. Y no tienes su sonrisa«

 

Dos fechas (1959 y 1986) definen al Escuadrón Suicida. La más antigua hace referencia a la primera vez que se utilizó el nombre del equipo en un cómic DC, fue para denominar a un grupo de soldados temerarios y prescindibles (y sin poderes) que se enfrentaban a villanos superpoderosos. La segunda, nos habla de la formación ideada por John Ostrander de un equipo de anti-héroes, villanos capturados y encarcelados, que accedían a realizar misiones de extremo peligro para el gobierno a cambio de ver reducidas sus condenas. Es esta segunda colección la que más éxito tendría, extendiéndose hasta su fin en el año 1992 (sin contar con esporádicas apariciones a lo largo de la década pasada) Los intentos por resucitar la serie, hasta ahora, habían resultado infructuosos. ¿Por qué volver a probar suerte en los albores de una nueva década?

 

El Nuevo Universo DC ha supuesto un vendaval de nuevas ideas en la editorial estadounidense. A las series de nuevo cuño (como la Liga de la Justicia Oscura) han venido a unirse reliquias del pasado escritas desde nuevos y atractivos enfoques (no olvidemos la maravillosa Yo, Vampiro) En esas estamos cuando se le propone a Adam Glass (más conocido por sus trabajos con Deadpool y Luke Cage para Marvel) recuperar al equipo dirigido por la siniestra y autoritaria Amanda Waller. El anuncio de esta nueva serie no produjo muy buenas sensaciones entre los lectores, sin embargo no han hecho falta muchos números para que se confirme que Escuadrón Suicida es una de las sorpresas más agradables que nos ha deparado esta nueva etapa editorial. ECC nos trae ahora los primeros ocho números de la serie. ¿Tendrán el mismo éxito que en Estados Unidos? Esperemos que sí.

 

«Si quieren cerebros tú estás a salvo Harley Quinn«

 

Las claves del éxito de Escuadrón Suicida son de lo más variado, pero trataremos de abarcar las más importantes. La más importante de ellas ha consistido en unos guiones frescos que no le hacen ascos a los diálogos cargados de humor ácido (Glass y Deadpool, recordemos) Todos damos por hecho que unos cómics protagonizados por unos tipos con bombas injertadas en el cuello y un gusto malsano por la matanza iban a chorrear sangre, lo que sorprende (para bien) es que dichos personajes puedan a la vez provocarnos repulsión y carcajadas mientras demuestran una profundidad mucho mayor de la que nunca pudieron sacar a la luz en las colecciones de las que han salido.

 

Escuadrón Suicida: El Origen de Harley Quinn

 

La segunda razón es, cómo no, la elección de los personajes. El Escuadrón Suicida no es lo que se dice un equipo estable en el tiempo. Por su propia idiosincrasia sus componentes pueden variar al verse liberados tras cumplir varias misiones, pueden morir en alguna de las terribles misiones a las que se ven expuestos y pueden huir de la justicia… o intentarlo (no olvidéis las bombas) Esta inestabilidad ha hecho necesario poner al frente a un personaje fuerte que aguantara en su papel de líder llegara quien llegara. El sambenito le ha caído a Deadshot, uno de los villanos menores de Batman al que muchos recordaréis del videojuego Batman: Arkham City o de los primeros capítulos de la serie Arrow, y he de decir que el mercenario aguanta el tipo de una manera admirable. Más aún cuando tiene que compartir protagonismo con la inestable Harley Quinn.

 

Otro de los motivos lo compone la legión de dibujantes que se han visto involucrados en el proyecto. La cuidada selección de los colaboradores que darían vida a los guiones de Glass ha logrado que el lector pueda disfrutar de una agradable gama de estilos sin notar en exceso los saltos entre este o áquel dibujante (con la des-honrtosa excepción de los cambios en Waller, un personaje que engorda y adelgaza según los pinceles que la definen) El dibujo es tan bueno, de hecho, que los lectores han aceptado los cambios en la manera de dibujar y vestir a la carismática Harley Quinn de muy buena gana.

 

«¡Ojalá me viera ahora el Sr. J!«

 

Y es que Quinn es, sin lugar a dudas, uno de los pilares más importantes de este cómic. Su papel de payasa (nunca mejor dicho) del grupo es muy celebrado, pero es la saga que da nombre a este tomo la que ha levantado vítores entre los fans del personaje nacido en la serie animada de los 90. Uno de los problemas con los que se van a encontrar los lectores a la hora de entender la trama es que el detonante de los hechos lo encontramos en La Noche del Muñequero (números 2 y 3 de Batman en ECC), pero una vez superado y asimilado el contratiempo de no saber de dónde viene el pingajo que Deadshot lleva en la cara en la portada del cómic nos encontramos con una reinterpretación de los orígenes de la ex-psiquiatra más oscura y siniestra que la original que bien sirve para homenajear a un personaje que cumplió en 2012 unos saludables 20 añitos.

 

Escuadrón Suicida: El Origen de Harley Quinn

 

Los fans de Harley vais a disfrutar de lo lindo con este volumen. Y quienes no la conozcáis correis serio riesgo de caer bajo el embrujo de un personaje tan inocente y simpático como torturado y siniestro, un perfecto contrapunto para el «estirado» de Deadshot y un verdadero quebradero de cabeza para todo aquel que tenga la «suerte» de trabajar a su lado. Una verdadera delicia.

 

ECC completa el tomo con la siguiente galería de extras:

 

¿La echabas de menos?: Una introducción de Fran San Rafael.

Portadas originales limpias de texto.

Villanos Unidos: Un recorrido por la historia del Escuadrón, también a manos de San Rafael.

En Primera Persona – Adam Glass: Un vistazo sobre el autor del cómic por parte de Enrique Ríos.

Bajo el Foco – Blue Beetle: Un nuevo inicio para el personaje de DC se acerca a nuestras estanterías.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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