Esta cuarta entrega de las aventuras de Catwoman bajo el logo All In sirve para que la guionista Torunn Grønbekk cierre su primer arco argumental y abra un nuevo frente en la agitada vida de Selina lejos de Gotham. Un nuevo frente que sigue la dinámica del anterior enfrentando a la gata con las consecuencias (o efectos colaterales) de su pasado. Dada la importancia que la escritora noruega da a los flashbacks y que quitando los enrevesados artificios sus historias tienden a ser bastante sencillas… sumad dos más dos y tendréis una corazonada que raro será que no se cumpla.
«Espera… espera… es un malentendido»
El primero de los tres capítulos, decíamos, concluye la aventura en torno a los secretos que escondía la identidad de Evie Hall. En el cuaderno anterior supimos quién estaba detrás de la orden de asesinato contra nuestra protagonista, pero no es hasta este último capítulo cuando encajan todas las piezas y descubrimos los porqués detrás de la cacería contra Catwoman. Selina, en el fondo, no deja de ser una víctima colateral de un juego de traiciones familiares. Supo lo que no debía y cuando se trata de guardar las apariencias la mafia no se anda con chiquitas. Interesante cierre en el que cada cual recibe su merecido, nuestra ladrona favorita recuerda viejas heridas y, quién sabe, puede que tengamos nuevo fichaje para sumar a la lista de gente que quiere verla morder el polvo.
¿Y a esto que sigue? Un relato que lleva a la gata hasta Venecia para intentar un robo imposible que esconde más motivaciones personales de las que pueda parecer en un principio. De nuevo, la estructura elegira por Grønbekk invita a pensar que las piezas no encajan. En el presente, un robo que implica a los Falcone y la joya que da título al post, la Perla de Palermo; en el pasado, la difícil infancia de Selina junto a su resiliente madre, Maria, y su violento y despreciable padre, Brian.
Este arranque no dice gran cosa en cuanto al conflicto en ciernes. Podemos establecer nuestras teorías, pero la guionista se mantiene firme en cuanto a no revelar sus planes, asumiendo otra vez la posición de narradora omnisciente cuando retrata a los Falcone, pero dejando que sea Selina quien exprese sus pensamientos en los flashbacks que relatan los momentos de su niñez. ¿Cuál es la relación entre las dos tramas? Nosotros apostamos por una de esas revelaciones telenovelescas que ponen a prueba los legados familiares. Pero esta es una serie de ladronas y no de detectives, así que las deducciones están de más.
En donde sí hay desarrollo es en el personaje de Selina, de quien descubrimos pequeños flashes luminosos en una de esas duras infancias que forjan a fuego el carácter de una persona. Donde Brian proyecta miedo y cobardía, Maria ofrece amor. Una niñez cargada de conflicto que da pábulo al espíritu rebelde e indómito de quien un día se convertirá en Catwoman.

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