Catwoman

(All In) Catwoman #3: Selina Ocean

CatwomanTorunn Grønbekk nos mantiene en vilo respecto al porqué de la carrera de Selina por medio mundo con su pasado queriendo acabar con su vida. Es verdad que en este tercer cuaderno editado por Panini Cómics se resuelve -o al menos se deja entrever- el interrogante respecto al quién, pero aún queda por resolver el motivo.

 

«¿Cómo crees que lo jugará?«

 

Antes de dar con la resolución (presuponemos que no irá más allá del cuarto tomo de la colección), la guionista ha querido jugar con nuevos tropos para nuestra protagonista. En los capítulos anteriores la vimos emulando a ex-espías a la fuga y a súper agentes todoterreno. Ahora, con el ánimo también de recuperar la escala habitual de Selina, nos propone un relato que bien podrían protagonizar Danny Ocean y su banda. Le falta el glamour de los chicos de Clooney, es verdad, y el plan -como veremos- no le sale tan bien, pero las «vibes» están ahí.

 

Para ello la autora subraya aún más la estructura en dos tiempos de su aventura, con saltos continuos entre el presente y los cruciales episodios que originaron la actual cacería de la que nuestra gata es la presa. De esta manera la noruega resignifica a los personajes según el contexto. Los que antes eran aliados ahora son enemigos y los que antes eran enemigos… bueno, siguen siendo enemigos. Resulta interesante comprobar cómo los acontecimientos del pasado marcan tanto a unos y otros hasta reconfigurar roles y lealtades (si es que las hubo).

 

Catwoman

 

Sin embargo muchos de los problemas avistados en los dos tomos anteriores todavía persisten. Quizás esta sera una de esas historias que necesitan leerse en conjunto y no de una forma seriada (en EEUU con cadencia mensual y aquí trimestral). Grønbekk enreda un argumento que sobre el papel no parece excesivamente complejo y estructura los flashbacks (y la información en torno a ellos) de manera algo confusa, torpedeando el impacto de los giros y revelaciones.

 

La aventura se lee con gusto. Es divertida y tremendamente dinámica. Eso por delante. Pero la sensación persistente es la de estar en la inopia. Grønbekk nos coloca muy detrás tanto de Selina como de ella misma, lo que se traduce en la frustración de ser los únicos a los que no han invitado a la fiesta.

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