Spider-Man: Brand New Day

Spider-Man. Brand New Day: Un nuevo mismo día

Cinco años después del chute de fanservice que supuso No Way Home, el Spiderman de Tom Holland vuelve con Brand New Day, una supuesta redefinición de la franquicia que no es tal. Plantea un tono más oscuro y gris para el personaje, pero al final del día los temas recurrentes de la franquicia son los que más pesan. Sí, un gran poder conlleva una gran responsabilidad, pero esta se lleva mejor con el apoyo de los tuyos.

 

Tom Holland

 

Y es que por más que este nuevo Pete esté solo, MJ y Ned siguen pululando por ahí y a falta de un Strange o Stark, buenos son un Castle y un Banner. No falta ni el recuerdo de May, que no olvidemos, en el UCM su rol es equiparable al de Ben en los cómics. La película se empeña en venderse como algo que no es. Nada contracorriente, pero su naturaleza es inevitable. Este Peter no es un héroe solitario y por más que ponga cara triste seguirá sin serlo.

 

A este respecto, es curioso que haya un personaje que se encargue de repetir una y otra vez a nuestro protagonista que los Vengadores están para cosas más grandes, mientras que él debe lidiar con problemas menores… y luego resulta que ese problema menor incluye nada menos que a Hulk y la amenaza que debe evitar tiene el poder de paralizar un kilómetro cuadrado de la ciudad (lo que equivale a 140 campos de fútbol). El supuesto cambio de registro del nuevo ciclo de aventuras del trepamuros no supone una reducción de la escala de sus conflictos.

 

Las intenciones, como decíamos, están ahí, sobre todo en un primer acto que invita a pensar precisamente en ese cambio de dirección; pero según avanza el metraje y las diversas tramas y personajes se entremezclan, esas intenciones se van desdibujando. Brand New Day es el claro ejemplo de «quien mucho abarca, poco aprieta».

 

Tom Holland

 

La presencia de una figura trágica en las viñetas como Jean DeWolff o de un villano capaz de rivalizar con Wilson Fisk como es Lápida, unidos estos a la presencia del Castigador apuntan en esa dirección más sombría (aunque Lápida no pasa de un simple cameo); al igual que los conatos de transformación de Spiderman (que evocan a la trama El Otro de los cómics) o la creación de una tecnología capaz de inhibir cualquier tipo de mutación en las personas con poderes apunta a interesantísimos debates sobre la línea que separa al humano del monstruo (algo de lo que Hulk sabe un rato) o sobre el poder, el control y la pérdida de libertad… pero nada de esto se concreta.

 

¿Por qué? En buena medida por la elección de la pelirroja Sadie Sink. Al igual que con William Metzger, su personaje dista mucho de su referente comiquero, pero a diferencia del personaje interpretado por Tramell Tillman, el de Sink tiene un peso que condiciona sobremanera el relato. De no mediar unas Secret Wars y un reseteo del UCM tras ellas posiblemente los responsables del filme nunca se habrían alejado tanto de la órbita arácnida para traer un personaje; pero lo que manda es el negocio y, con eso presente, su integración es más que digna. Funciona muy bien en el arco emocional del filme, pero -por culpa de reservar su presentación hasta la segunda mitad de metraje- queda desconectada de los temas antes mencionados, con el resultado de que acaban siendo descartados en favor del desarrollo emocional de Peter (y de ella misma).

 

Tom Holland y Jon Bernthal

 

En ese desarrollo emocional (que en el fondo es el mismo de las películas anteriores, basado en la búsqueda de uno mismo cuando pierdes alguno de tus apoyos) el personaje de Jon Bernthal se apunta un gran tanto. Mientras que Mark Ruffalo tiene una función utilitaria, Castle -a su manera- ejerce un rol similar al de Iron Man o Doctor Strange, no tanto como mentor, sino como red de seguridad que ayuda al personaje a orientarse cuando no atina a calibrar sus prioridades. Ojalá les veamos más veces juntos compartiendo escena. No defraudan.

 

Y sí, aguantad hasta el final de los créditos. El público más comiquero cazará al vuelo la pista que nos deja ese gag postcréditos. Si no estáis en ese grupo, aguantad la tentación y no busquéis la respuesta. Dejaos sorprender cuando toque.

Acerca de Daniel Lobato

Avatar de Daniel Lobato

El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

Deja un comentario:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados