Supergirl

Supergirl: El sacrificio de lo que pudo ser

Tom King y Bilquis Evely son lo mejor que podría haberle pasado a la Supergirl del universo DC liderado por James Gunn. Su cómic, aspirante a historia fundacional del personaje (el tiempo juzgará), sirve de base para la película dirigida por Craig Gillespie (director de Cruella o Yo, Tonya) y escrita por la actriz Ana Nogueira, que firma aquí su primer guion. Una base lo suficientemente sólida para que satisfaga a fans y neófitos… siempre que se tomen las decisiones correctas.

 

Milly Alcock

 

Y he ahí el desatino de Supergirl, no siempre toma las decisiones correctas. Cuando acierta, lo hace de pleno; pero cuando erra el tiro nos recuerda lo que pudo haber llegado a ser. Más allá de usar o descartar según qué elementos de La mujer del mañana (no olvidemos que diferentes formatos precisan diferentes enfoques o modos de actuar), lo que se deduce de la adaptación de Nogueira es que no ha sabido captar el foco de la historia. Mientras que el cómic apelaba a responder a la pregunta de quién es Kara, remarcando su independencia y autonomía respecto a la sombra de Superman; la película plantea una búsqueda del hogar, condicionando la felicidad de Kara a su encaje en la vida de su primo.

 

La estructura que siguen tanto el cómic como la película es muy similar, pero en el fondo discursivo ambas historias chocan entre sí. Nogueira (refrendada por Gunn y Gillespie) renuncia a la fuerza intrínseca de la obra de Evely y King con la intención de amoldar la aventura al buenismo del Superman encarnado por David Corenswet. El dolor y la furia que han cincelado a Kara son bienvenidos, pero solo un poquito.

 

La principal consecuencia es una dulcificación del tono general. Que si no conocéis el cómic no tiene porqué importaros; pero que implica -y esto sí os afecta hayáis leído o no la obra de referencia- una reescritura del villano, Krem de las Colinas Amarillas, despojado de su sadismo psicopático a favor de unos chiclés de maloso intercambiable. Si una heroína se mide por sus villanos, la primera aventura en solitario de Supergirl desde 1984 deja bastante que desear. En el género de los vigilantes y súper héroes es tan importante su figura protagonista contra la amenaza que debe combatir. Pensad en todas esas películas que han terminado quedándose en un quiero y no puedo. La mayoría padecen el mismo mal: no tienen un villano carismático. Y claro, en esa bola de nieve que se va generando, el tercio final de la cinta, el que implica el clímax de la historia, acaba haciéndose un tanto cuesta arriba.

 

Milly Alcock y Matthias Schoenaerts

 

Luego podríamos entrar en una excesiva simplificación de algunos conceptos o situaciones (en parte debido a cuestiones presupuestarias) o en pequeñas pero notorias incongruencias respecto al filme de Superman de 2025, pero no dejan de ser cuestiones más quisquillosas y, en algunos casos, que entran de lleno en impresiones meramente subjetivas. Pero, como decíamos, cuando Supergirl acierta, da de lleno en la diana. Krypto, como ya ocurriera en el anterior título de este renovado universo DC se roba la pantalla cada vez que hace acto de presencia. Un cachorro siempre es bien.

 

Tenemos también al Lobo de Jason Momoa, que si bien aporta poco al argumento (como sucede con Krem, podría haber aparecido otro personaje y el impacto en la narración habría sido el mismo), se revela como un fan cast hecho realidad (Roger Slifer y Keith Giffen, sus creadores, se sentirían emocionados al verle) que aporta mala baba y el punto justo de gamberrismo y su presencia resulta orgánica en un universo lleno de seres tan variopintos y originales que podría haber salido de cualquier taberna warsie de mala muerte o de los imaginativos mundos de Valerian, Buckaroo Banzai o Guía del autoestopista galáctico. Cuando Supergirl abraza este espíritu el viaje es toda una gozada. Eso sí, resulta difícil imaginarse a Lobo sosteniendo una película él solo.

 

Y para el final, la gran estrella. A Milly Alcock no le pesa la capa y encarna maravillosamente la Supergirl moderna de King y Evely (quien, que no se nos pase, recibe un bonito homenaje en la película). La actriz australiana hace suyo el personaje, dando continuidad al aire despreocupado (casi inconsciente) con el que se presentó en Superman, reflejo de la contradicción que representa la vulnerabilidad de Kara (quien viene de perderlo todo) y la cuasi divinidad de una kriptoniana bañada por el sol amarillo.

 

Milly Alcock

 

Supergirl es un filme que se disfruta, pero que evidencia que podría haber sido mucho más grande. Como adaptación es funcional, pero sacrifica su mensaje para amoldarse a lo que necesita Superman (dejando en evidencia el mantra de Gunn de que cada película pudiera volar por libre). Y Milly Alcock lleva la S con orgullo, pero precisa de un villano a su altura.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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