Gata Negra

Gata Negra #2: Besties

Gata NegraPara su segundo arco al frente de Gata Negra, la escritora G. Willow Wilson toma nota de la dinámica que exploró Jed MacKay en su despedida del personaje y se trae a Mary Jane Watson, ahora huésped de Veneno, para que co-protagonice una aventura que viaja por dimensiones y realidades alternativas.

 

«Eso ha sido ridículo«

 

Antes de nada, y como bien anuncia la portada elegida por Panini Cómics para este segundo tomo, la guionista -junto al dibujante Andrés Genolet- remata el arco argumental anterior llevando a la Gata a un juicio nada justo para el que precisa de la asesoría legal de Matt Murdock. Al margen de cerrar uno de los hilos abiertos del arco inaugural, este capítulo sirve para plantar la semilla del que será gancho de alguna nueva historia a corto-medio plazo. Felicia ha contraído una deuda y antes o después tendrá que robar alguna cosa escandalosamente cara para saldar dicha deuda.

 

Y es que la autora ha dejado bien claro el tono y enfoque de esta etapa de Gata Negra y es difícil imaginar un escenario diferente al de un rocambolesco golpe que obligue a Felicia a juntarse con los más pintorescos personajes. Así funcionó el primer arco y así funciona este segundo en compañía de Mary Jane.

 

Juntas, amigas hasta el final, se embarcan en un viaje hasta la mismísima Zona Negativa para hacerse con un importante botín que resulta crucial para la pelirroja. ¿De qué se trata? En el fondo es lo de menos. El interés de Wilow Wilson, de nuevo con Gleb Melnikov, radica en poner en divertidos aprietos a Felicia para explorar su comicidad.

 

Más allá de subrayar que la Gata tiene buen corazón, la guionista parece poco interesada en construir un personaje poliédrico. Precisamente en este segundo arco tiene la posibilidad de explorar el peso de las decisiones y las segundas oportunidades para tomar un rumbo diferente… y lo trata como una simple anécdota. Jonathan Hickman con Sincro y Lobezna o Gerry Duggan con Peter Quill plantearon ideas que exploraban temas similares y dejaron poso en sus personajes, para la Gata de Willow Wilson es otro día en la oficina.

 

Gata Negra

 

Por cuestiones como esta queda claro que cuando echemos la vista atrás recordaremos con simpatía esta etapa, pero que estará muy lejos de los grandes momentos del personaje. También es cierto que venimos de una potentísima etapa, pero en su ánimo de distanciarse para evitar las comparaciones, Willow Wilson se ha olvidado hasta del personaje. ¿Esto es malo? ¿Bueno? Dependerá del sentir de cada cual, pero el enfoque de la escritora es tan lícito como el de cualquiera. Y aunque se pierda profundidad en la caracterización de Felicia, se gana en otros aspectos. Porque hay que reconocerle que Felicia se mueve como pez en el agua en esta graciosa y divertida propuesta.

 

Por el camino quedan amenas aventuras como las que aquí nos ocupan que reivindica una amistad entre MJ y Felicia no tan evidente hasta hace relativamente poco tiempo. El que la pelirroja se distanciara tanto de Peter como para convertirse en madre de dos niños postizos sin duda hizo lo suyo, así como que hiciera sus pinitos como Jackpot y ahora como Veneno. En cierto sentido ambos personajes juegan ahora en la misma liga y esto permite que aparezcan nuevos lugares comunes entre ellas hasta el punto de que -y esta es la gran virtud de este relato- dé la impresión de que siempre han sido grandes amigas. Las mejores.

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