Batman - Masacre

Batman – Masacre: El argumento no tiene por qué ser el mejor posible

Batman - Masacre«Para que hablen de señales confusas«

 

Segunda entrega (o casi mejor sería decir lo de ‘entrega espejo’) después del Masacre-Batman que nos trajo Panini hace unos cuantos meses. Es lo que tiene que la misma editorial gestione Marvel y DC, que ella misma se programa cuándo sale cada grapa. Y si en la anterior entrega teníamos a autores de la talla de Al Ewing, Kevin Smith e, incluso, Frank Miller y artistas de la talla de Greg Capullo, en esta nueva y robusta grapa no iban a ser menos y comenzamos con un relato de Grant Morrison para continuar con historias de Tom Taylor, James Tynion IV, Scott Snyder, Mariko Tamaki y G. Willow Wilson con artistas como Denys Cowan o nuestro amistoso vecino Bruno Redondo. Todo un lujo para un número que vuelve a tener las mismas virtudes y defectos que su predecesor (o ‘reflejo’).

 

Y es que la historia principal, a manos de Morrison y Dan Mora, vuelve a ser increíble y sorprendentemente infumable. Bien es cierto que mi tirria con este guionista ya alcanza proporciones bíblicas, pero la verdad es que me he dormido (ME HE DORMIDO) leyendo esta… ¿aventura? El propio guionista, a modo de chiste supongo, escribe la frase que da título a este artículo como una pintada en la pared y vaya que si es verdad: el argumento es una sucesiónb de clichés muy mal hilados que el autor utiliza para alimentar su propio ego. Vamos, lo de siempre en su repertorio, que ya nos conocemos y llevamos unos cuantos años lidiando con estas cosas.

 

«Y hay pocos que entiendan cómo es estar a la altura de los mejores en su trabajo«

 

Le sigue a este relato un guión algo más salvable de Snyder y sus pupilos en el que se juntan el Doctor Extraño y John Constantine. Con todo, se me queda mal sabor de boca ante las infinitas posibilidades que tal cruce nos podría haber ofrecido y lo insulso que se me antoja el resultado impreso en estas páginas. Por suerte, cuando ya estaba por lanzar esta grapa a la otra esquina de la habitación, es cuando aparece el verdadero regalo de este cómic: el reencuentro entre Tom Taylor y Bruno Redondo para llevar a Nightwing (a SU Nightwing) de peleas y aventuras por Gotham en compañía de Lobezna (X-23, Laura Kinney…) y su hermana Gabby. Esta, y solo esta, historia hace que merezca la pena comprar esta grapa por los seis pavetes que cuesta. Es un regreso a la maravillosa etapa de estos dos artistas al frente de las aventuras de Dick Grayson y, a la vez, es una historia que abraza, aplaude y embellece a los personajes que contiene y a los maestros/padres que quedan en segundo plano de estos protagonistas.

 

Batman - Masacre

Batman – Masacre

 

Cierra esta entrega con una simpática historia de Hulk y Harley Quinn escrita por Mariko Tamaki e ilustrada por Amanda Conner y con la madre de las irrelevancias, perpetrada por G. Willow Wilson y Denys Cowan. Dejando así bien claro que este crossover editorial, más allá de ciertos honrosos ejemplos, no ha pasado más allá de movimiento con finalidades económicas sin el más mínimo interés por el arte ese tan loco de contar historias. Hay cosas que he leído que me habría gustado mucho ver desarrollarse y que jamás veré porque a las dos partes implicadas no les interesa y… bueno, puedo admitirlo, pero me da mucha, muchísima rabia que el resto de historias hayan sido insulsas y desganadas, porque dan una clara medida del interés de los autores y de sus editoriales por este evento.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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