Jóvenes Vengadores

Jóvenes Vengadores #6-7: The Songs of Distant Earth

Jóvenes Vengadores #6

«Sólo pretendía asgardizarlo un poco«

 

Kieron Gillen y Jaime McKelvie me han recordado uno de los motivos por los que me enamoré de esta serie cuando era aún responsabilidad de Allan Heinberg y su equipo. En un universo marvelita enfrascado en su propia epicidad, con Thanos repartiendo estopa, Iron Man desviando robots kilométricos y los mutantes en una nueva guerra civil y temporal, destaca la serie de esta pareja por nadar a contracorriente y ofrecernos raciones bien equilibradas de humor, acción y drama emocional. Jóvenes Vengadores #6 es un álbum de aventuras puro que enlaza perfectamente la primera parte de la serie con el número anterior y, ya de paso, enmaraña las cosas y mantiene misterios a la par que genera otros nuevos para goce del lector de cómics.

 

Gillen prosigue con la huida hacia adelante del planeta Tierra que protagonizaron los aspirantes a héroes al no saber aún cómo plantarle cara a Madre en el número #4 de la colección. Y, ¿qué mejor manera de mostrarnos el paso del tiempo que con un sucedáneo de Instagram? El guionista se ahorra seguir contándonos pequeñas aventuras que unan a los protagonistas por medio de una elipsis muy vistosa que derrocha humor sintetiza bastante bien las correrías del grupo desde que escaparon de la Tierra y hasta que se reúne con ellos Prodigio en su búsqueda del desaparecido Veloz.

 

¿Que qué nos ofrece Gillen tras la reunión? Pues un fantástico cómic de saltos dimensionales en el que la locura parece dominar a las realidades alternativas y los personajes comienzan, por una parte, a trabajar como un verdadero equipo y, por la otra, a dejar claro que los secretos son una constante dentro del grupo. Todo esto, sumado al llamativo final a toda página que vuelve a bregar por la libertad de orientación sexual, convierte a Jóvenes Vengadores #6 en la mejor entrega hasta la fecha de la colección.

 

Jóvenes Vengadores #7

 

«Un silencio incómodo, a varias dimensiones de distancia«

 

Por su parte, Jóvenes Vengadores #7 introduce (o retorna a primera línea) al traicionero personaje de Leah, una sabia elección por parte de Gillen que, a buen seguro, va a poner al joven Loki en más de una situación comprometida… y con él al resto de los Jóvenes Vengadores. El número de noviembre de esta cabecera marvelita también nos deja con el fin de una constante en esta colección que va más allá del simple gancho dramático-meloso que uno puede apreciar a primera vista y que, sin embargo, puede tener nuevas y funestas consecuencias para la formación post-adolescente.

 

Por último, y aunque seguramente ya lo haya dicho anteriormente, uno no puede leer estos cómics sin acabar alabando la labor artística de McKelvie (apoyado por Mike Norton en la segunda mitad del #6 y en el #7) y el uso del color de Matthew Wilson. Kieron Gillen está proponiendo una manera distinta de experimentar los cómics que se quedaría en agua de borrajas de no ser por el gusto por la experimentación de estos fueras de serie del pincel que nos están deleitando con unos tomos en los que uno no sabe qué se va a encontrar al pasar la página… ni cómo va a estar contado.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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