Loki – Agente de Asgard. Confía en Mí: Puedo cambiar, cambiaré

Loki - Agente de Asgard: Confía en Mí

«¿Te mentiría yo?«

Loki ha vuelto. Tras el agridulce final de Jóvenes Vengadores y su melancólica despedida desde las sombras le teníamos un poco perdida la pista al dios del engaño, pero si en enero de este año se despedían Wiccan y los suyos por enésima vez de sus sufridos seguidores, en abril el hermanastro de Thor ya protagonizaba su propia serie de la mano de Al Ewing (Poderosos Vengadores) con motivo de la inyección de importancia en los personajes secundarios que esta dando la etapa de All-New Marvel Now! Panini ha sido capaz de mantener el ritmo norteamericano con bastante elegancia y, si Jóvenes Vengadores terminó en nuestro país en abril, cinco meses después nos trae los números que llegan hasta agosto de este mismo año de esta serie, lo que nos deja casi a la altura de Estados Unidos. Ahí es nada.

Con el dibujo de Lee Garbett (Guerra de Identidades), Loki se va pareciendo cada vez a su contrapartida fílmica. Los modos y las poses de Tom Hiddleston ya comenzaron a ser trasladados al cómic cuando Wiccan devolvió parte de su edad al dios tramposo y ahora Ewing y Garbett los explotan y los llevan un paso más allá con esta versión post-adolescente del personaje metido a agente secreto al servicio del triunvirato establecido en Asgard tras los acontecimientos de Miedo Encarnado y que conforman las deidades Freiyja, Gaia e Idún.

¿Y qué se nos cuenta en esta colección? Pues en principio tenemos a las tres gobernantas del panteón nórdico encomendándole al pobre de Loki misiones de lo más variopinto con el fin de… ¿Con qué fin? Pronto la historia se complicará y podremos ver al hermanastro de Thor haciendo lo mejor sabe hacer: engañando y embaucando a fin de lograr descubrir qué le depara el destino y cuál es el objetivo de sus caprichosas jefas.

«¿Hay tiempo para un trago antes de tu inevitable fuga?«

Ewing me está conquistando por momentos. Poderosos Vengadores partía con poquitas expectativas y, sin embargo, es una de las series que más me divierten a día de hoy en Marvel. Su manera de tratar a los personajes que la protagonizan, secundarios (y hasta terciarios) todos ellos menos Luke Cage (y no me tiréis de la lengua), ha logrado que nos interesemos por las vidas de una serie de caracteres que, o bien nos interesaban poco, o de los que incluso nos habíamos olvidado hace ya tiempo. Este desparpajo unido con un profundo conocimiento de las bases sobre las que se asienta la historia de cada uno han sido todas las credenciales que ha necesitado Marvel para ceder al guionista la escritura de la serie sobre uno de los personajes más de moda de su universo cinemático.

Loki - Agente de Asgard: Confía en Mí

Y Ewing no desaprovecha la oportunidad de lucirse, firmando una historia que mezcla elementos mitológicos con otros más propios de la saga Ocean’s Eleven o incluso del propio James Bond. Cierto es que el estilo de este británico amamantado por la 2000 AD no es del gusto de todos, pero el condenado se hace querer si se le da la oportunidad y lo cierto es que tiene muy claro hacia donde quiere conducir una serie cuyas consecuencias están llamadas a tener ramificaciones de lo más variado dentro del universo Marvel. Además, no tarda nada más que un número en mostrar una carta que echa por tierra nuestra idea de que esta va a ser una serie de espías y coloca frente a Loki (o mejor dicho a su espalda) al peor enemigo que con que éste se podría topar, que no os pienso desvelar y que va a definir claramente la segunda etapa de la colección.

«Soy Loki… Un humilde contador de mentiras«

Hablando de Marvel y su universo, hace unos días llegamos a una conclusión curiosa el señor Ismael Pérez (al que habéis leído un par de veces por aquí) y yo. Hagamos cuentas del estado de las cosas a día de hoy en los cómics que edita la Casa de las Ideas: Charles Xavier está muerto (y su cerebro está dentro de un cráneo colorado), Lobezno va camino de seguir el mismo destino, la Tierra se ha visto desbordada por la coexistencia de humanos, mutantes e inhumanos, el Capitán América ha envejecido de golpe y ha tenido que pasar el relevo al Halcón mientras que Thor ha perdido su honor y se ha visto reemplazado por Sif, las realidades se encuentran en un proceso de colisión que no hace sino agravarse por los continuos viajes temporales e interdimensionales de los mutantes y del resto de héroes…

Loki - Agente de Asgard: Confía en Mí

¿Veis a dónde me dirijo? ¿No? De un tiempo a esta parte todo parece haberse ido de madre en el universo de nuestros superhéroes favoritos. Y lo más preocupante es que muchas cosas, como las muertes que encabezan la lista, han sido anunciadas como «permanentes» (si es que esa palabra existe en el vocabulario de los marvelitas). Llegará un momento, y no está tan lejos como podemos llegar a creer, en que la realidad y la continuidad narrativa no van a soportar tanto giro insospechado de los acontecimientos y se va a imponer una vuelta a los orígenes.

Es decir, un reseteo del universo Marvel.

El campo de las especulaciones está abonado. ¿Será algo radical? ¿Será más del tipo del Flashpoint de la Distinguida Competencia? Personalmente me inclino más por la segunda opción, que permite conservar de una más o menos coherente las series de más éxito, pero lo que no me atrevo a negar es el enorme porcentaje de posibilidades de que, de una manera u otra, Marvel decida hacer borrón y cuenta nueva de su universo para volver a enganchar a nuevos lectores y, de paso, despejar el camino para nuevas tramas y relaciones en un universo sin el peso del pasado.

Loki - Agente de Asgard: Confía en Mí

Elucubraciones aparte, Loki – Agente de Asgard toma lo mejor del personaje que Kieron Gillen perfiló en Jóvenes Vengadores para ofrecernos una colección fresca y divertida que nos deja ver la cara B de la mitología nórdica entendida desde el punto de vista marvelita. Y, además, cuesta no encariñarse con el adorable contador de embustes que protagoniza la historia. ¿A qué sí?

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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