Paper Girls

Paper Girls #2-3: Chicas corrientes

Paper GirlsCuando hablamos de Paper Girls con motivo de la publicación del primer tomo recopilatorio en cartoné de la serie, abordamos el tono de sci-fi oscura que parecía persseguir la misma, así como su característica ambientación ochentera con unas protagonistas prepúberes. Pero, a diferencia de otros productos y relatos con los que podríamos emparejar la obra de Vaughan y Chiang, Paper Girls apuntaba desde sus comienzos una ambición mucho mayor. La publicación (por parte de Planeta Cómics) de los volúmenes dos y tres de la colección certifica dichas impresiones.

 

Los capítulos recogidos en estos dos tomos (de Paper Girls #6 a #15) suponen un salto cualitativo para la colección. La ambientación de finales de los ochenta es cosa del pasado -o del futuro- en una serie que decide arriesgar en su toma de decisiones y explorar al máximo las opciones que le ofrece su temática asentada en los viajes temporales. Tomando una lectura superficial de Paper Girls, tenemos una historia de aventuras (con un componente Goonies marcadísimo) en un contexto de ciencia-ficción fantástica en el que tan pronto descubrimos a una científica explorando las posibilidades de los viajes temporales, como que un animal prehistórico quiere comerse a nuestras protagonistas. En este sentido, el relato creado por Vaughan es tremendamente dinámico, la acción no da un respiro ni a sus personajes, ni a los lectores, en cada esquina aparecen nuevos misterios que explorar. Ello sin descuidar en absoluto el aspecto emocional del cuarteto protagonista, con quienes empatizamos desde el primer momento. Es ahí donde radica el tremendo atractivo de Paper Girls, en el mimo y esmero con el que se han trabajado los personajes.

 

En una lectura más profunda del cómic, asistimos a un relato sobre el paso de la niñez a esa incierta etapa que es la adolescencia, plagada de miedos, contradicciones y descubrimientos. Por más que estén viviendo una situación extraordinaria, siguen siendo chicas de 12-13 años que ven el mundo a su manera, sin el filtro de la mirada adulta. Su actitud, pues, tiende a ser curiosa e impetuosa, enfrentándose -además- a la aventura que las rodea y a la realidad de su edad desde la perspectiva de haberse criado en la década de los ochenta, con lo que eso representa para cuestiones como la homosexualidad o la primera menstruación. Erin, Tiff, Mac y KJ son un cuarteto de protagonistas muy bien llevadas, que funcionan tanto de forma independiente, como interactuando unas con otras. Sus dudas y aspiraciones son fácilmente asimiladas por cualquier lector, nos atrapan a través de las emociones y nos identificarnos enseguida con todas ellas.

 

Paper Girls se revela como una historia de aprendizaje, una suerte de coming-of-age vestida de aventura de ciencia ficción que sabe enganchar tanto al público juvenil -que en su mayoría puede verse reflejado en las protagonistas-, como al adulto gracias a la complejidad que esconde el discurso de la obra y el juego de referencias que proponen Cliff Chiang y Brian K. Vaughan.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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