La Liga de los Jinetes

La Liga de los Jinetes: Te reto a un duelo

La Liga de los JinetesNo somos un pueblo con el que se pueda jugar

 

La línea de Otros Mundos (Elseworlds) de DC siempre ofrece oportunidades únicas de explorar a los héroes y villanos de la editorial norteamericana desde diferentes ángulos a los que sus autores nos tienen acostumbrados. ECC publica ahora La Liga de los Jinetes, un agilísimo western protagonizado por algunas versiones excelentemente trasladadas de los miembros de la Liga de la Justicia que vio la luz en 1997, tan sólo un par de años antes de que Will Smith y Kevin Kline sonrojaran y emocionaran a partes iguales al personal con la estrafalaria Wild Wild West (película que siempre traerá a mi memoria la famosa anécdota de Kevin Smith y su intento de guionizar Superman).

 

Chuck Dixon, un experto en esto de sacar a los héroes de su zona de confort, cogió a los personajes de moda en aquel entonces y los envió a los polvorientos caminos del Salvaje Oeste para contar una historia de justicia, cazarrecompensas, camaradería e ingenios mecánicos que habrían hecho las delicias de más de un amante del género. Su asociación con J.H. Williams III se tradujo en una obra de rápida lectura y fácil digestión de esas que el lector asiduo de cómics agradece por introducir algo de frescor en las rígidas estructuras de las grandes editoriales de la actualidad.

 

Clark Kent suele exagerar mi reputación

 

La Liga de los Jinetes, como decía, se lee con mucha facilidad y es tan breve que no llega a tener la oportunidad de cansar al lector. Pero su principal virtud no es esta, sino que ella radica en la estupenda caracterización que hace Dixon de los héroes de DC en un escenario tan distinto como puede ser el de la Norteamérica del siglo XIX, con la expansión de la frontera de los aún en pañales Estados Unidos en dirección a poniente. Wonder Woman, aquí retratada como la sheriff Diana, no precisa apenas de adaptación para integrarse con total naturalidad en un escenario tan distinto al de su isla de las Amazonas. Kid Flash (en claro homenaje a Billy el Niño) da lugar a un sorprendente sidekick para la guerrera que casi da pena no haber contemplado con mayor detenimiento en el universo convencional. Los villanos, Maxwell Lord (no podía ser de otro modo con Diana de por medio) y Felix Faust, quedan también perfectamente integrados en un escenario que parece pedir su presencia a gritos.

 

La Liga de los Jinetes

La Liga de los Jinetes

 

Williams III, con sus ocres y sus sombras, le da a esta historia justo la atmósfera que necesita. Uno casi puede sentir el sabor de la tierra quemada por el sol y el olor de la pólvora de los rifles de los protagonistas con sólo echarle un vistazo a las estupendas ilustraciones del dibujante que poco después se uniría a Alan Moore en una de las colecciones que está publicando actualmente ECC (Promethea) y que supusieron su definitiva eclosión como dibujante de cara al gran público. Por apenas siete eurillos de nada podéis haceros con La Liga de los Jinetes, un relato autoconclusivo ambientado en un mundo que jamás llegó a existir, pero que explora con éxito las posibilidades de una Liga de la Justicia diferente.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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