Superman: Balas Veloces

Batman / Superman. Otros Destinos: Genética vs. educación

Batman / Superman: Otros DestinosUn hombre sólo puede soportar un número limitado de programas de la Ruleta de la Fortuna

 

La serie Otros Mundos nos da en esta ocasión una de cal y otra de arena con Batman / Superman: Otros Destinos, un fino (unas cien páginas) recopilatorio que aglutina las historias de Superman: Balas Veloces y Batman: El Caballero Más Oscuro, sin más relación entre sí que el hecho de ser dos aproximaciones diferentes al mito de Batman y proceder, ambas, de mediados de los años 90. Una, la primera, cambia los actores y mantiene la historia, mientras que la segunda (justo al contrario) mantiene a los actores, pero cambia ligeramente los acontecimientos para lanzar al Caballero Oscuro a una aventura muy diferente a las que nos tiene hasta el momento acostumbrados. Reseñar el volumen en su conjunto es bastante complicado, así que veamos cada una de sus historias como lo que es: un experimento independiente de creatividad.

 

Balas Veloces, escrito por J. M. DeMatteis (Liga de la Justicia Oscura, Spiderman) y dibujado por el malogrado uruguayo Eduardo Barreto (fallecido en 2011 de meningitis), desvía la cápsula que trajo a Superman a la Tierra y la hace aterrizar en Gotham. Como ya os habréis imaginado, en lugar de recoger al niño los Kent, hacen lo propio los Wayne, que desde ese momento renuncian a tener más hijos (con lo que habría molado unos Clark y Bruce hermanos, ahí os lo dejo gentes de DC) para criar al portento venido de las estrellas. Por lo demás, la historia de Balas Veloces sigue gran parte del esquema de la de Batman, con la muerte en el Callejón del Crimen y la consagración de este Bruce superpoderoso a la lucha contra el crimen. Más allá de la historia y sus formas (que desprenden un fuerte aroma a los 90), nos queda la reflexión de cómo la naturaleza de cada uno de nosotros prevalece ante el ambiente y otros condicionantes. DeMatteis se vuelve un poco Rousseau y le pone un fuerte coto a los factores externos ante aquél ‘el hombre es bueno por naturaleza’ de su Educación.

 

Es un hombre duro, padre. Lleno de integridad

 

El Caballero Más Oscuro, de Mike W. Barr (Detective Comics, por aquí le hemos visto en Batman: Noctámbulos) y Jerry Bingham (Batman: Son of the Demon), viene descrito por la portada del volumen. En este relato, el Green Lantern de la Tierra pasa a ser un Bruce Wayne que aún no había tenido la revelación del murciélago que imaginara en su momento Frank Miller. Barr y Bingham recrean a la perfección la mítica escena de Batman: Año Uno, pero hacen estrellar la nave de Abin Sur en el patio de su mansión para que Bruce Wayne sea quien herede los poderes del cuerpo de policías espaciales. Al contrario que en Balas Veloces, esta historia apuesta por el ambiente sobre la genética y convierte al Green Lantern de Gotham en un ejemplo de persona obsesiva y peligrosa, con demasiado poder y demasiado poco autocontrol, como queriendo decir que el manto del murciélago fue para Bruce no sólo la excusa para combatir el crimen, sino un vehículo de salvación para su mente, trastornada por la muerte de sus padres. Con todo, esta segunda historia es bastante más convencional y no tiene el empuje de la de DeMatteis.

 

Superman: Balas Veloces

 

En su conjunto, el recopilatorio que nos trae ECC nos ofrece dos visiones muy distintas sobre un mismo héroe y nos plantea campo para la reflexión de genética vs. ambiente y educación. Personalmente, pienso que estamos en un término medio entre ambas dos circunstancias. Un ser humano desarrolla su psicología social desde que nace y hasta los doce años con una mezcla de genes e injerencias externas, para luego estancar su desarrollo (el matón de la escuela será matón toda su vida) y pasar a aprender cómo adecuar su inmutable manera de ser a la vida dentro de su comunidad. El propio Batman de Balas Veloces requiere de los estímulos externos de Lois Lane y Luthor para convertirse en el Superman que estaba destinado a ser, pero parece complicado imaginar que alguien con la losa mental de un Bruce Wayne que ha visto morir a sus padres frente a sus ojos sea capaz de convertirse en la clase de héroe que es el Superman de la continuidad oficial deceíta.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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