El Incidente Darwin #1

El Incidente Darwin #1: Más humano que un humano

El Incidente Darwin #1

«¡Se nota que tienes una mitad de animal salvaje!«

 

Hace unos años pudimos disfrutar en España de las obras completas de Shun Umezawa. Bajo un Cielo como Unos Pantis, Utopías… los mangas de este autor había que leerlos en la soledad del hogar, porque los temas que trataban (y la manera en que lo hacían) los convertían en algo más que controvertidos a ojos del gran público. Pederastia, suicidio, maltrato… Umezawa trata en estos cómics temas controvertidos que reflejan lo más bajo, siniestro y sórdido de la sociedad japonesa y lo hace (y ahí está lo que más llama la atención) desde un punto de vista que no juzga, sino que se limita a exponer realidades (a veces adornadas con pellizcos de ciencia ficción) para obligar al lector a formar su propia opinión al respecto. Así, sus mangas son duros, pero resultan extraordinariamente enriquecedores si se encaran con una mente abierta.

 

Ahora Distrito Manga nos trae El Incidente Darwin, la primera obra ‘mainstream‘ del mangaka, que viene de triunfar más allá de nuestras fronteras entre crítica (Premio Taishô 2022) y público y que acerca al común de los mortales la manera de encarar la vida de este peculiar autor japonés. El cómic nos presenta a Charlie, el primer ‘humancé‘ (híbrido genético de humano y chimpancé), en sus primeros días de instituto en un pequeño pueblo de los Estados Unidos de Norteamérica. Hasta aquí cualquiera podría esperarse lo que va a venir: los matones que se ríen del híbrido, el acoso, la reflexión sobre qué es lo que nos hace humanos y lo que no, la valentía de quien defiende al oprimido… Sin embargo, y aunque algo de lo anterior da la impresión de asomar, Umezawa no puede resistirse a aplicar su propio enfoque. Y a partir de este enfoque es cuando la obra gana muchísimo en interés.

 

«Nosotros no somos activistas y tampoco vamos por ahí imponiéndole a los demás lo que deben comer«

 

Charlie mantiene en todo momento a lo largo de este primer tomo (excepto, quizás, en una única escena) una actitud serena y tranquila. Tan serena y tranquila que resulta desconcertante. El protagonista, si puede considerársele así, de este manga soporta insultos y agresiones no con una actitud estoica y resignada, sino con la tranquilidad de quien está muy por encima de todas estas amenazas. A lo largo de la historia nos preguntamos en repetidas ocasiones por qué actúa así y, entonces, nos es revelado: Charlie es quien observa y estudia a los humanos con la curiosidad de quien está descubriendo a una nueva especie y no al revés. Umezawa mantiene la estructura que nos esperamos en la parte de los humanos, pero invierte la que se podría esperar del humancé para colocarlo como un observador de su propia historia y, una vez más como en el resto de su obra, obligar a los lectores a expresar sus propias opiniones e ideas en torno a su origen, su condición y lo que se esconde detrás de todo lo que está ocurriendo en el escenario donde se desarrolla la trama.

 

El Incidente Darwin #1

El Incidente Darwin #1

 

Esta manera de construir al personaje, además, hace que caiga un importante peso de la trama en los que deberían ser los personajes secundarios que, ahora sí, representan actitudes y filosofías de vida muy concretas por las que tomar partido (o censurar) según la ideología de cada lector. Los padres adoptivos de Charlie, Lucy (por cierto que ninguno de los nombres me parece elegido al azar), los terroristas del ALA… Cada humano en torno al protagonista muestra sus cartas y manda mensajes que van mucho más allá del veganismo y de la protección animal para adentrarse en el pantanoso terreno (cómo le gustan a este autor estos charcos) de las ideologías en general y de los peligros que entraña el tratar de convertirse en profeta de lo que uno cree que es correcto.

 

Todo esto hace de El Incidente Darwin una de las lecturas más interesantes que os podéis encontrar en las librerías ahora que comienza el verano. Ideal para reflexionar y para entrar en contacto con un autor que jamás huye de lo peliagudo o lo controvertido.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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