Arma X #13

Arma X #12-13: Happy birthday goodbye

Arma X #12«Tiene que haber algo menos letal por aquí«

 

Lo de Marvel Legacy comienza a dar algo de miedo. Lejos de consistir en una recuperación de lo clásico con respeto a todo lo nuevo se está convirtiendo en la ocasión perfecta para hacer borrón y cuenta nueva con todo lo que no funciona desde el primer número y aquellos cómics que ponen nerviosos a según qué acomplejados (si tenéis un rato largo echadle un ojo al artículo que enlazo sobre el Comicgate). De esta forma, están volviendo muchos personajes y muchas tramas de otras épocas, sí, pero también se está relegando al olvido a todo intento reciente por renovar el cada vez más caduco terreno de los héroes y villanos de siempre (entiéndase por esto a varones, caucásicos, heterosexuales y mujeres de la misma índole enfundadas en trajes que dejan poco a la imaginación).

 

El éxito de cómics como Ms. Marvel (una heroína pakistaní en Nueva Jersey) o Faith (la gordita friki que más se parece a todos nosotros) no ha parecido calar en los ánimos de una industria que vive tan aterrorizada por el auge de internet que o bien no sabe qué armas usar contra su avance o bien se traga hasta el anzuelo cada una de sus absurdas campañas. Lo peor de todo esto es que el resultado de todo esto es una línea editorial que se va estandarizando tanto que corre el riesgo de convertirse en anodina. La principal fuerza de Marvel durante su larga historia ha sido su cercanía con quienes la leían. Al circunscribir esto a un único nicho social se corre el riesgo de perder no sólo al resto de grupos, sino al propio grupo de lectores blancos, varones y heterosexuales que, con dos dedos de frente, se den cuenta de que los cómics han dejado de basarse en el mundo real que habitan.

 

«Esas han sido siempre las reglas«

 

La nueva víctima de este movimiento, aunque no lo parezca a simple vista, es el Viejo Logan. Con la llegada del Lobezno de siempre (que comenzamos a vislumbrar en Cuenta Atrás a Infinito y leemos en agosto a partir de Búsqueda de Lobezno #Alfa) Laura Kinney pierde su condición de Lobezna y el Logan de los Baldíos comienza a tener los días contados en la editorial. No se contempla (salvo sorpresa mayúscula) la coexistencia de ambas versiones del mutante y la paulatina degeneración de Logan en su propia colección y la resolución de la saga que leemos hoy nos dan muchas pistas de hacia dónde van a ir los tiros tras las fabulosas etapas de Brian Michael Bendis (durante Secret Wars) y Jeff Lemire, que parecieron ir a hacer fijo al personaje creado por Mark Millar en 2008. No hay hueco en Marvel Legacy para un mutante anciano y acabado y, de hecho, la forma regresada de Logan que hemos visto en Marvel Legacy Alfa parece incluso más joven que la original que muriera hace unos años. Este dato, unido a una viñeta en la que he llegado a ver al Doctor Extraño tiñéndose las canas para ocultarlas a las cámaras y a los lectores me hacen pensar a una estrategia similar a la que terminó por hundir a DC poco antes de su Renacimiento. No me negaréis que el panorama es desolador.

 

Arma X #13

Arma X #13

 

Los dos números que nos ocupan hoy nos llevan a la peculiar forma de celebrar el cumpleaños de Logan que tiene Dientes de Sable. La tradición, muchas veces revisitada en los cómics de la Casa de las Ideas, consiste en hacer todo el daño posible al mutante de las garras de adamántium por su aniversario, ya sea mediante una cruenta batalla (como es el caso) o mediante planes más elaborados. Lo cierto es que esta historia en dos números tiene un fuerte aroma a trama de relleno y se podría haber contado igual de bien en una única entrega, pero lo cierto es que entretiene y no hace daño como está. Duele más ver a Logan dando un paso atrás como líder de un grupo que me va a costar entender bajo la guía y tutela de su archienemigo. Más aún cuando veo que parte de sus integrantes harán las maletas en un futuro no muy lejano en un probable intento por endurecer el tono y un más que seguro camino a la perdición editorial.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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