Vengadores #34 (#135)

Los Vengadores #33-34 (#134-135): Does not even matter

Vengadores #34 (#135)«Elegid pues cómo deseáis morir traidores…«

 

Os hablaba el otro día de lo curioso de estar reseñando un cómic como el de Mutafukaz que, pese a haber sido escrito hace tres lustros, sigue manteniendo vigente una visión triste de la humanidad en la que los seres humanos preferimos seguir acabando los unos con los otros en pos de una serie de intereses económicos o de poder sobre los demás en lugar de remar todos juntos hacia un destino común. Pues bien, fue cerrar aquel cómic y ponerme a leer la última grapa de Jason Aaron y darme cuenta de que me estaba volviendo a pasar lo mismo. Vengadores #34 (#135) sigue desarrollando (y deja prácticamente finiquitado) el arco de World War Hulka con un giro de guión que no por esperado resulta menos agradable, pero que reflexiona de una manera dura sobre las maneras poco… íntegras con las que Rusia trata de recuperar el pulso de las potencias mundiales que se fuera apagando tras el cierre de la Guerra Fría de finales del siglo pasado.

 

El actual conflicto entre Rusia y Ucrania (que se está convirtiendo a pasos agigantados en un conflicto entre Rusia y los países afines a la OTAN) viene de muy lejos y se ha visto apoyado en polémicas y juegos sucios en los que distintos mares (como el Báltico o el Mar de Azov) se han visto involucrados, ya sea por la construcción de enormes gasoductos en su lecho o por el elevado valor geoestratégico de sus distintos puertos a la hora de comerciar… o de poder controlar militarmente ciertas zonas del planeta. Aaron se ha basado en todo esto para, mezclando esta trama con la actual situación de Namor y los atlantes, convertir el fondo marino en un polvorín en el que nadie quiere a los habitantes submarinos, pero todo el mundo trata de resolver la situación de manera que no sólo beneficie a los intereses de su país, sino que, ya de paso, perjudique a los del contrario.

 

«El Reino de los Mares se encuentra al borde de una revuelta violenta«

 

Aaron nos muestra a los atlantes hartos de los continuos planes supremacistas de su rey y cansados de sus oscuras alianzas y de las consecuencias que, una y otra vez, se han visto obligados a pagar. Esto es aprovechado por la Guardia de Invierno para a través de su nueva y flamante Hulka Roja, desestabilizar aún más la región y, ya de paso, culpar de todo ello a unos Estados Unidos ahora descabezados de su Escuadrón Supremo. Los rusos, que también andan haciendo de las suyas en las series de la órbita mutante, se han convertido una vez más en los grandes enemigos del orden mundial y del American Way of Life, así que no es de extrañar que comencemos a verlos cada vez más a menudo en las publicaciones de esta u otras editoriales como los villanos a combatir o las amenazas en la sombra que buscan acabar con todo lo que es bueno y deseable. ¡Es el mercado amigo! Y la propaganda nunca se ha limitado a los anuncios de colorines pegados en una farola.

 

Vengadores #34 (#135)

Vengadores #34 (#135)

 

Centrándonos en el cómic, y pese a que Panini vuelve una vez más a ponerle una cruz, lo cierto es que estoy disfrutando moderadamente con el desarrollo de este arco argumental. Bien es cierto que no es ninguna maravilla y que el final del mismo nos lo esperamos todos de manera bastante obvia, pero la verdad es que ya me espero tan poco de la actual etapa de Jason Aaron que cada pequeño claro entre los negros nubarrones de su narrativa me parece digno de una tarde de terraceo y bañador. Con todo, el mes que viene el guionista celebra sus cincuenta números al frente de la colección en Estados Unidos y, lejos de penalizarle, la Casa de las Ideas le va a premiar con una nueva serie que derive de esta cabecera. Así que, ya que nos queda Aaron para rato, más nos vale tratar de disfrutar cada breve momento de diversión que éste nos pueda ofrecer.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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