Batman: Falsos Rostros

Batman. Falsos Rostros: Nuestra identidad

Batman: Falsos RostrosMe temía que pudiera tomar medidas drásticas

 

Una de las reflexiones sobre personajes del mundo del cómic que más me han gustado siempre es la que David Carradine plasmó en su personaje de Kill Bill vol. 2, del genio Quentin Tarantino. Llegaba el final de la película y Bill iniciaba un monólogo para su pequeña Mamba Negra en el que se confesaba ferviente admirador de Superman. Decía algo así como que, mientras todo el resto de héroes luchaban por ocultar sus identidades humanas bajo antifaces y capuchas, la verdadera identidad del Hombre de Acero era la que veíamos sobrevolando Metropolis y que, al contrario que el resto, él se disfrazaba de humano para confundirse entre el resto de los mortales.

 

El monólogo proseguía, pero esta primera parte me viene muy bien para el nuevo tomo de Grandes Autores de Batman que ha publicado ECC en el mes de septiembre del presente año. Brian K. Vaughan (del que ya hemos hablado anteriormente en la web por su contribución a la mitología de La Cosa del Pantano y por sus fantásticas Saga y Paper Girls) ve recopiladas bajo el título de Falsos Rostros varias historias que escribió a principios de este siglo que reflexionan sobre el peso de las máscaras, el precio de las dobles identidades y la importancia de la individualidad en el mundo superheroico. Un ejercicio que no es difícilmente extrapolable a un mundo actual en el que las redes sociales nos permiten ser, desde el anonimato que da internet, muy diferentes personajes.

 

¡Ven a mis brazos, refulgiriente muchacho!

 

Comienza el tomo con una historia que recupera a uno de los alias más utilizados por Batman cuando trata de infiltrarse en el mundo de los bajos fondos. ‘Cerillas’ Malone es un matón de poca monta que, sin embargo, ha estado a las órdenes de los más peligrosos enemigos de Batman y en este episodio (situado cronológicamente poco después de Tierra de Nadie) vuelve para poner a prueba la integridad mental del justiciero de Gotham, que se ve arrastrado por las decisiones que habría tomado el personaje al que da vida y poco a poco va diluyendo la línea que separa sus identidades civil y superheroica.

 

Batman: Falsos Rostros

Batman: Falsos Rostros

 

Vaughan pone de manifiesto la dificultad que tiene el héroe para discernir la diferencia entre ambas mitades de su vida. Hay una pregunta de Nightwing que pone los pelos de punta al final de este tomo y que, de una manera inteligente, no llega a quedar del todo respondida: ¿murió Bruce Wayne con sus padres el aciago día en el que el mundo vio nacer al Hombre Murciélago? ¿Qué es más real, el multimillonario taciturno o el detective enmascarado? Este cómic introduce un tercer elemento en la ecuación y es el de la identidad de Malone, que permite que las dos anteriores se entremezclen y que el protagonista actúe más allá de los firmes límites morales que su capa le impone.

 

Los justicieros atraen a los criminales como la miel a las moscas

 

Sigue a este relato una historia corta en la que el Sombrerero Loco crea de la nada a un nuevo villano. El capítulo en sí no es más que una historia ‘de relleno’, pero plantea el interesante concepto de la necesidad de convertirse en un monstruo para entender lo que pasa por la mente de uno de los muchos que pueblan las oscuras calles de la ciudad gótica. Más interesante aún es la historia sobre Wonder Woman que casi cierra el tomo. En ella la amazona se enfrenta a Clayface, uno de los villanos de Batman y esta pelea le sirve al autor para sacar a la luz la importancia para Diana y para su clónica Donna (de los Teen Titans) el hecho de mantener su individualidad más allá de todo parecido entre ellas. De nuevo aquí podemos volver al mundo real para tomar nota del tenebroso tema de las suplantaciones que vemos con más frecuencia de la que deberíamos en las redes sociales y otros ámbitos de la actualidad. En un mundo donde uno se siente como una gota en un océano de rostros sin nombre, es muy importante mantener a buen recaudo lo que nos hace ser nosotros mismos más allá de los demás.

 

Batman: Falsos Rostros

Batman: Falsos Rostros

 

Finaliza el tomo con la presentación de un personaje que no llegó a explotarse como le habría gustado a Vaughan, pero que en esta ocasión sirve para cerrar por todo lo alto. El Esqueleto, un misterioso villano empeñado en hundir a Bruce Wayne, se hace pasar por algunos de los peores enemigos del Murciélago para poder cometer sus fechorías impunemente. Lo que parece un argumento simple gana puntos cuando el maloso en cuestión trata de pensar tan y como lo harían el Joker, Enigma y Frío para meterse en su papel. En un cómic que no hace más que girar en torno a las identidades, esta última suplantación perfecta sirve para estudiar lo que hace a cada villano único y diferente de los demás y, de haber continuado, serviría para observar qué cosas hacemos que nadie, jamás, podrá llegar a imitar.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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