Deathbed: Lecho de Muerte

Deathbed. Lecho de Muerte: No me arrepiento de nada

Deathbed: Lecho de Muerte«Pasaría mucho tiempo arrepintiéndose de lo que dijo luego«

 

Tuve una conversación muy interesante hace unos días en la que el colofón final venía a decir que cada una de las decisiones que hemos tomado en nuestra vida nos conducen al momento presente. Esto ha de leerse como que cada uno de los grandes errores de tu vida te conducen a tu siguiente triunfo, de igual manera que todas las decisiones acertadas que has ido tomando son el germen de ese fracaso tan sonado que te atormenta. Es así y esto, lejos de desanimarnos, debería ayudarnos a relativizar cada momento duro y a disfrutar de cada cumbre como si fuera la última que fuéramos a alcanzar. Todo para que el día de mañana, cuando el cuerpo nos pida tierra y nuestros huesos ansíen reposar, podamos decir que no nos arrepentimos de nada, que siempre, para bien o para mal, actuamos como queríamos, como creímos que debíamos, y que partimos a la siguiente vida con una sonrisa en los labios y sin remordimientos en el corazón.

 

Joshua Williamson (el mismo que lo está petando en DC con Flash) publica ahora en España, de la mano de ECC, Deathbed: Lecho de Muerte, una historia en la que la parca está siempre presente y en la que las buenas y malas decisiones vitales juegan un importante papel, así como los arrepentimientos por todas aquellas decisiones que no se tomaron. Porque esa es otra de las grandes verdades que se desprenden del párrafo anterior. Y es que, aunque suene un poco a frase motivacional de oficina casposa, la única mala decisión es aquella que no se toma.

 

«Que una cabeza cortada sea tu ‘Rosebud’ encaja muy bien con la vida que has llevado«

 

Williamson nos pone en la piel de una escritora fracasada que recibe el encargo de escribir la autobiografía de Antonio Luna, un misterioso anciano que dice haber vivido la mejor de las vidas, llena de aventuras y locura. Comienza entonces un viaje que no va a parar de sorprendernos en el que Valentine Richards (nuestra protagonista) aprenderá a coger las riendas de su propia vida mientras que Luna nos demuestra que nunca es tarde para evolucionar y quedar en paz con quien fuiste y con quien siempre quisiste ser. La aventura (tan loca que la portada no llega a reflejar ni una cuarta parte de lo que el cómic nos ofrece) es una excusa para hacernos reflexionar sobre el antes mencionado arrepentimiento por la indecisión, sí, pero también es una invitación a que experimentemos, a que vivamos no una, sino muchas vidas, renunciando a cuanto haga falta hasta que encontremos aquella con la que nos sintamos felices y plenos. Y que entonces, cuando lleguemos a esa vida que nos llena, luchemos por ella y por hacer realidad los sueños que de ella se desprenden.

 

Deathbed: Lecho de Muerte

Deathbed: Lecho de Muerte

 

Ilustra este viaje por lo psicodélico y lo absurdo Riley Rossmo, un auténtico experto en plasmar los guiones que se salen de la norma (ya le vimos en el Constantine de Ming Doyle, por poner un ejemplo) que se lo pasa pipa en un cómic con el que puede dar rienda suelta a su creatividad. ¿Que hace falta una momia ninja? Hecho. ¿Un gigante caníbal? Sin problema. Me ha costado elegir una imagen para este artículo que no os destripase la historia y que fuera medianamente representativa, pero la verdad es que el dibujante se marca algunas ilustraciones que dejan al lector entre la sorpresa, la carcajada y la incredulidad. Deathbed: Lecho de Muerte se disfruta, como todas las buenas obras, tanto en su lectura como en el apartado visual. Una buenísima alternativa al mundo de capas y trajes ajustados que solemos ver asociado a la marca DC, sin duda alguna.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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