Hasta que la Muerte nos Separe #4

Hasta que la Muerte nos Separe #3-4: La oportunidad del suplente

Hasta que la Muerte nos Separe #3Si sigues metida en esto, también te harán daño a ti

 

Han tenido que pasar cuatro números (casi siete de los volúmenes japoneses originales) para que Hiroshi Takashige y Double-S corrijan el gran defecto del que os hablaba en mi reseña de Hasta que la Muerte nos Separe #2. Y, para ello, ha hecho falta mandar al banquillo a Sierra y sacarse de la manga a una nueva y voluptuosa integrante de las fuerzas de Element Network. Juliette llega en la segunda mitad del tercer volumen de la colección que publica ECC en nuestro país y, tras la primera impresión de dejadez y falta de seriedad que nos da, pronto se revela como una espía fría y precisa que disfruta de su trabajo y de las oportunidades que éste le brinda de caminar entre los villanos y hacerles sufrir.

 

El juego que esconde esta presentación es muy simple. Sierra, pese a haber sido dotada de un trasfondo y unos vínculos afectivos con Haruka muy potentes, ha quedado pronto reducida a una mera espectadora de las idas y venidas del protagonista de esta historia. Sacarla de esa dinámica era harto difícil, máxime cuando su perfil militar la hacía lucirse en situaciones muy similares a las de Mamoru. Y un personaje redundante es, por definición, prescindible. Sierra puede que regrese, pero antes hay que dejarla reposar para que se quite de encima el peso de los errores en su creación. En su lugar, los autores nos plantan a una nueva pieza que es radicalmente opuesta a todo lo que la terna protagonista representa. Juliette es un personaje que puede llevar a pensar rápidamente en el fan-service dada su sensualidad y las formas de las que le han dotado, pero que rápidamente nos demuestra que viene a suplir una carencia en este grupo: la infiltración.

 

No puedo seguir de brazos cruzados

 

El perfil de este personaje es tan opuesto a lo que representaba Sierra que su aparición es hasta cantosa. Pero lo cierto es que se integra en la trama rápido y sin fricciones y pronto queda demostrada su utilidad. Juliette, por fin, es un personaje femenino que no es utilizado como un bonito florero por los autores. De hecho, aporta una cierta dosis de humor a la trama y tras su aparición hasta Haruka tiene su dosis de protagonismo. Será en Hasta que la Muerte nos Separe #4, con una trama en la que tiene la oportunidad de utilizar bien sus habilidades y en la que se demuestra que ha hecho los deberes desde que comenzó a convivir con el espadachín ciego con el que, según sus premoniciones, está predestinada a casarse.

 

Hasta que la Muerte nos Separe #4

Hasta que la Muerte nos Separe #4

 

A la vez que el cómic comienza a dejar de supurar testosterona, comienza también a ganar en interés. Tras el cierre (al principio de Hasta que la Muerte nos Separe #3) de la saga de los drones, entre el tercer y el cuarto volumen tenemos un clásico de los cómics de este estilo (¡ay mi querido Berserk!) que es la batalla de uno contra un ejército. Aquí, sin embargo, Takashige es inteligente y pronto nos revela que tal enfrentamiento tiene truco y que éste tiene mucho que ver con las altas capacidades como estrategas que tienen tanto Mamoru como Alpha. Además, esta batalla no es sino el preludio de un enfrentamiento mucho más complejo, contra un nuevo enemigo, que se va a alargar más allá del final del cuarto volumen y que va a precisar de la intervención y la audacia de todos los personajes en activo.

 

Por ir resumiendo diré que, tras un primer volumen prometedor y un segundo que me dejó bastante frío, el manga de Takashige y Double-S remonta el vuelo en estas dos nuevas entregas gracias a la salida al terreno de juego de un personaje suplente con ganas de ganarse la titularidad.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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