Joseph Gordon-Levitt

Oliver Stone (‘Snowden’): «Mi país no es el que yo amaba, ahora es un sistema»

Genio y figura hasta la sepultura…. y más sinceridad si cabe. Tras todas sus reivindicaciones políticas en el cine, en las entrevistas Oliver Stone se mantiene sincero y firme ante sus ideales políticos. Con el cine como mejor arma contra el control político, presentó en San Sebastián Snowden, su biopic sobre el ex trabajador de la NSA (La agencia de Seguridad Nacional), al que da vida Joseph Gordon-Levitt, y Shailene Woodley interpreta a su novia. El cineasta, realizador de piezas como JFK o Nacido el 4 de julio, se explaya de lo lindo a la hora de hablar sobre las políticas de Estados Unidos, de la sociedad americana y de la lucha contra los actos antidemocráticas.  Para esto, él cuenta con su cine. Y cada vez lo deja más evidente. 

 

Joseph Gordon-Levitt

 

P: ¿Habló con Laura Poitras (Citizenfour) antes de la película?
R: Conocí a Laura en 2012, en las Vegas. En una convención de hackers en Las Vegas. Recuerdo que también había Keith Alexander, el jefe de la NSA apareció también vestido de manera informal y mostrándose muy amable con todos. Estaba allí para reclutar genios, y allí había muchos, para llevarlos al Pentágono. Allí la conocí, ya era reconocida por los dos documentales realmente interesantes que tenía hechos. Luego la volví a ver en Berlín, después de acordar con Snowden llevar a cabo la película. Él mismo nos dijo que deberíamos hablar con ella. Así lo hicimos, pero no quiso colaborar con nosotros. Glenn Greenwald sí que lo hizo, y también los otros periodistas con los que hablamos, de The Guardian o de Nueva York. Todos nos ayudaron, incluida Lindsay Mills. La NSA es una organización muy difícil de conocer, pero teníamos de consultores Tom Drake y William Vinnie, y personas que han tenido problemas por hablar sobre la NSA. Fue muy interesante hablar con ellos.

 

P: ¿Hubiera hecho algo diferente si hubiera dirigido usted Citizenfour?
R: Es un buen documental, una gran historia, pero está hecho a tiempo real, y durante seis días en Hong Kong. Se ve muy bien cómo fue la tensión en ese momento, pero no se centra en lo que está pasando en Estados Unidos con los programas de la NSA. Y es importante intentar explicar qué están haciendo, y percatarnos de ellos. Hay mucha vigilancia ahora mismo. Es increíble, y es a nivel global. Y todo sin un acuerdo democrático. Simplemente se hace y ya. Tras el 11-S, que se fue expandiendo. El pretexto era el terrorismo, como dice Snowden en la película. Sin embargo, eso da como resultado un control global, social y económico sobre todo. Citizenfour no va más allá, el énfasis se hace en el tema de la vigilancia, pero ahora hay una guerra cibernética más peligrosa ahora mismo. Para dirigirlo tendría que haber estado allí, en el momento, imagino que con las mismas circunstancias. Pasando horas en esa habitación de un hotel. Nosotros hemos hecho una película de dos horas, intentando condensar al máximo posible, y explicándolo. Snowden colaboró y nos sirvió mucho de ayuda, pero quisimos poner un toque más sensible, como una acción en paralelo, que era su vida privada.

 

P:Tanto Snowden como usted han servido a su país. Ambos sirvieron en el ejercito, y ambos han luchado contra el gobierno. Y han demonizados por ello en su propio país ¿Se identifica con él?
R: No me identifico, no. Si ves la película verás que me pongo desde el punto de vista dramático, tratar de ponerme en su lugar y ver como se sentía él. Creo que con su relación con Lindsay Mills aparece mucho, y prefería darle un protagonismo a esa historia. Es quien le mantiene su parte humana en esta historia, fuera de sus relaciones con la informática. Sí, algo me identifico con él, pero él tenía 29 años cuando emprendió su lucha. Yo estaba en un contexto diferente a esa edad: es mucho más recto de lo que yo fui nunca (ríe). A sus años estaba bajo los efectos de las drogas, era un mujeriego, hice todo lo relacionado con romper las reglas. tenemos diferentes personalidades, y es menos sociable que yo.

 

P: Pero han hecho la misma batalla…
R: Al final sí, y también como Jim Morrison.

 

P: En la rueda de prensa de la película dijo estar muy decepcionado con Barack Obama por no cumplir lo que prometió. ¿Siente interés o confiabilidad en en que en las próximas legislaturas se haga?
R: Creo que el problema es el sistema, que ha ido creciendo desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta llegar a este estado de seguridad global en el que están implicados la industria militar y la industria de seguridad, y que ha crecido mucho más desde el 11-S: la guerra de la información, el uso de los medios de comunicación. Es tan grande y hay tanto dinero que no creo que ningún candidato pueda acabar con ello. Sólo podría hacerlo alguien que fuese muy a contracorriente y que de alguna manera consiguiera el poder. Incluso cuando se es presidente, tu poder está limitado. Mira el caso de John Kennedy; en mi opinión, iba demadiado en contra y por eso lo mataron. Ese fue un momento cuando sólo habían pasado 15 años después de la guerra. Él quizás podría haber logrado parar todo esto. Este no es el país que yo amaba, esto es un sistema, y da igual que sea gobernado por democráticos o republicanos. Es un país de guerra, que va en sintonía con el ejército, y esa es la base de su economía. Por eso necesita enemigos. Y si no los encuentra, los crea. Tras el comunismo se fue hacia Noriega, el barón de la droga, un nuevo Hitler. Después fue demonizado Hussein, luego Gadafi, y así. No hay fin para ello. Ahora miran hacia Putin, rusos, chinos, iraníes… Y no hay una amenaza real hacia América. Para la economía es importante creer en estos enemigos. Hay miedo desde que al acabar la guerra, los republicanos se movilizaron para no volver a caer en la Gran Depresión.

 

Joseph Gordon-Levitt

 

P: ¿Y los ciudadanos pueden hacer algo al respecto?
R: Pues debemos ser conscientes de ello. Hay que luchar con lo que se tenga. Si no se hace nada, nos convertimos en ovejas. Aunque optar por hacer nada, es también otra opción, allá cada uno. Pero yo prefiero vivir de pie, no arrodillado, pero es duro Snowden recomienda que usamos la encriptación para comunicarnos, aunque acabarán descifrando los mensajes. Con protestas, votando, películas, libros, periodismo, concienciación,…

 

P: En Citizenfour, Snowden dice que los medios de comunicación inciden mucho en su personalidad, y piensa que no debería ser así
R:
Ya, pero es difícil para la gente centrarse en el mensaje cuando el mensajero es tan complejo. Para entender estos programas tan técnicos necesitas alguna ayuda. Nosotros empezamos el ataque a Irán en 2007, pero la gente no lo sabe. Son programas clasificados. Y la vigilancia está por todos lados. Cada cable con información está pinchado. Toda la información, las antenas, todo, cada una de las comunicaciones establecidas.

 

P: ¿Y es importante la vida privada de Edward y Lindsay para entender todo este problema?
R: Creo que la gente se aburriría si viese una película técnica sobre y espionaje. Y Lindsay es importante para comprender al hombre. ¿Crees que sería la misma persona? ¿Habría tenido el coraje que tuvo? Puede. Pero Edward Snowden es un tipo que no tenía amigos. Nunca salía de casa. El único contacto con el resto del mundo es Lindsay. El realmente se preocupaba por ella. Esa es la identidad de la película. Si no, lo que tendrías es un documental. Ambos representan dos puntos de vista y con los dos tienes una visión de conjunto.

 

P: ¿Cree que es importante en una película política como esta, enfatizar le entretenimiento?
R:
La mayoría de la gente no ve documentales. El único que ha llegado a tener algo más de visibilidad fue Fahrenheit 9/11 de Michael Moore. Fue impresionante. Pero no funcionó, porque Bush fue reelegido. Y ha sido el documental más exitoso. O el de Al Gore, Una verdad incómoda esa historia es desafortunadamente compleja, y difícil de ser por los americanos. No estamos educados para ello. Por eso de vez en cuando sale alguien como Snowden, que hacen gestos admirables, y necesarios, pero hace falta tiempo para entenderlo. Por ejemplo, en El dilema de Michael Mann, que habla sobre la empresa del tabaco. Necesitó años para penetrar en la mente de la sociedad. Y es un problema.

 

P: A la hora de preparar la película, Joseph Gordon-Levitt ha comentado que se preparó él sólo el papel de Edward Snowden. Como director, ha dejado siempre libertad a sus actores?
R: Bueno, en parte ensayamos, hablamos, discutimos. Hice de hecho que le conociera. Si él piensa que tuvo libertad, es fantástico. Yo creo que estuvo muy cercano a las marcas establecidas. En lo que respecta a la actuación y a la dirección, siempre es un tira y afloja todo el rato. Si un actor va en la dirección errónea, le advertiré.

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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