Xacio Baño (‘Trote’): “Nunca quiero categorizar en buenos o malos a mis personajes”

El realizador gallego Xacio Baño presenta en la sección Zabaltegui-Tabakalera del Festival de San Sebastián su primer largometraje Trote, una película que habla sobre la necesidad de salir de la zona de confort y saber alejarse de los orígenes. El director nos habló sobre la moralidad a la hora de filmar y la universalidad de los temas de su película.

 

 

Pregunta: En Berlín se vio una película llamada Trinta Lumes y veo que está muy vinculada a la tuya. ¿Por qué crees que está despertando interés el mundo rural a las nuevas generaciones?
Respuesta: Porque no queremos que las cosas mueran. Una de las labores del cine es capturar el ocaso de algo, algo que va a morir y así prevalecerá en el recuerdo, en este caso la rapa porque los animalistas acabarán con ello y además no interesa a la gente joven.  Me gusta capturar ese instante, esa tradición, esa relación con el animal; la sociedad actual no se da cuenta de que también es animal y olvida esa parte instintiva que nos hace iguales. Nos creemos superiores, pero las necesidades básicas son las mismas.

Diana también juega con esto, muestra hasta una matanza… al habernos escapado a la ciudad necesitamos dar un paso atrás y nos acercamos a lo más recóndito de este universo rural.

 

P: Es sorprendente vuestra percepción del tiempo, háblanos de esto.
R: En el mundo rural se vive con el ritmo de los animales, no hay urgencia porque no existe un tránsito y mi deber es reflejar eso en las películas, yo podría hacer un thriller de asesinatos que aún así el ritmo sería pausado. Mira Fargo, me gusta ese estilo y por eso filmo con planos tan largos y tan poco movimiento.

También es silenciosa porque debía separarme del verbo, que es lo que nos diferencia del animal, si hacíamos una película muy intelectual, muy dialogada no habría separación.

 

P: Es cierto lo animal, pero planteas algo totalmente humano y al final acaba primando sobre lo animal.
R: Sí, es muy humano pero también muy animal. Cuando un animal está acorralado quiere escapar, al igual que le sucede a la protagonista de la película. Estamos preparados para correr, explorar, conquistar territorios y cuando en una sociedad eres enclaustrada por ser mujer, ella tiene que decir que no y aparece la ira que la ayuda a escapar.

 

 

P: Al final es un conflicto que aparece en el cine independiente norteamericano que deriva siempre en una superioridad intelectual que hace que sus personajes sean repulsivos, tú sabes esquivar muy bien eso.
R: Siento esta historia de forma muy próxima y quise rodarla sin planos generales porque son engañosos y pueden generar esa confusión. Me gusta que se entre a la película como un caballo entra a una rapa. Para mi era importante eliminar la emoción porque interrumpe el gran duelo de la película porque se va directamente a lo humano, ella se va y el padre como animal herido asume que morirá en el pueblo; pero nunca quiero categorizar en buenos o malos a mis personajes.

Un tema importante es la rapa con el que yo no intento posicionarme, yo simplemente lo filmo pero no planteo soluciones, lo muestro tal y como es; esto es lo que trato de hacer con todos los personajes. Trote quiere ser un un retrato generacional donde se muestren los roles sociales y de género, algo que probablemente está a punto de desaparecer  y lo hago a través de la rapa y de la relación del hombre con el animal. Tenemos que desarrollar la parte más animal como seres humanos, lo que nos invita a comer y a follar, eso es lo que quiero expresar en mi peli, es algo que se conserva en el mundo rural pero que desde ciudades como Madrid no se puede ver.

Me gusta contar y explorar poniendo la cámara a la altura de los ojos del animal y siempre dejar un espacio para que el espectador piense.

 

P: Es importante tu razonamiento acerca de los juicios morales, ¿no crees que parte del cine europeo ha encontrado ahí una zona de confort? Vemos muchas películas basadas en estos juicios y golpes de efecto (violaciones, escenas de extrema violencia…) que generan una reacción muy primaria en el espectador pero no hay profundidad.
R: Sí, lo que se denomina pornomiseria. Hay muchos problemas en el cine y el principal es que está hecho para la gente rica. Lucrecia Martel empieza todas sus clases preguntando el barrio más pobre de la ciudad en la que se encuentra y cuanta gente hay de ese barrio, nunca suele haber nadie de allí; esto significa que las historias sólo se están contando a través de gente rica y es importante que muchas de ellas sean narradas por la gente que las vive y que son los que saben poner la cámara donde ha de estar y sea honesto.

 

P: ¿Crees que la mejor forma de hacer arte es hablando de igual a igual?
R: Sí, probablemente lo sea, pero eso no significa que no puedas conocer otro mundo y hacerlo tuyo. Las miradas han de ser naturales, de todas clases sociales, sexo y raza y así todo será más verdadero y completo.

 

P: Volviendo al mundo rural de tu película ¿La gente que vive en pueblos es realmente tan triste?
R: No, no creo que sean tristes, simplemente están más pegada a la tierra y eso hace que todo se radicalice. En mi película hay mucho drama, sí, pero (por ejemplo) mis abuelos nunca fueron personas tristes, sólo que eran felices con menos cosas.

La felicidad del mundo rural es más honesta porque viene del cuerpo ya que la gente del campo está más conectado con el aquí y el ahora, por eso tienen también otra forma de entender la muerte, ten en cuenta que ellos están constantemente matando animales para alimentarse. Entienden todo como un gran mundo interconectado.

Acerca de Alex Manzano

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Cine, arte y tebeos. Amarás el musical sobre todas las cosas. John Cameron Mitchel es mi dios. Si quieres encontrarme, busca en mi habitación. Si no, en cualquier rincón de Madrid.

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