Absolute Flash #5

Absolute Flash #3-5: Acelerón

Absolute Flash #5«Me quitaré lo mío cuando tú te quites lo tuyo«

 

Si alguien me hubiera preguntado hace poco menos de un año qué es lo que más me estaba gustando del universo Absolute le habría dicho que me molaba eso de ver a los personajes que todos conocemos bajo un diferente prisma, con distintos orígenes y peculiaridades. Hoy, sin embargo, lo que más valoro de esta línea editorial es la Absoluta libertad que se les ha dado a los autores involucrados en ella. Imagino que esta libertad comenzará a quedar acotada conforme se vayan produciendo cruces entre series y personajes (Panini ya se ha ocupado de mostrarnos en todas las cabeceras Absolute la misma imagen de Batman y Wonder Woman), pero hasta entonces cada guionista ha hecho realmente lo que ha querido con la serie que DC le ha encargado. Y buen ejemplo de ello es lo que os he contado hace nada sobre el Absolute Batman de Scott Snyder.

 

Jeff Lemire ha tardado un poco en arrancar con su Absolute Flash, pero ahora que lo ha hecho, en tres números nos planta a un Grodd que se parece al del universo tradicional lo que un huevo a una castaña, lanza a Wally a Central City y en ella se encuentra con unos cambiadísimos Linda (¿Park?) y Ralph Dibn(e)y (para los que se hayan perdido, la mujer/novia/pareja de Wally West y el Hombre Elástico, ahora comenzaréis a entender el chiste detrás de su aspecto estirado) que comienzan a servir de ancla para un personaje que llevaba dos números y medio sin parar de correr y que necesita comenzar a coger aliento para lanzarse a por lo que se le viene encima por cortesía de la gente que lo está persiguiendo (que cada vez tengo menos claro si quieren capturarlo o hacer carne picada con él).

 

«No lo sé. N-no sé qué me está pasando«

 

De todos estos cambios, sin duda el que más llama la atención es el de Grodd, que pasa de ser uno de los villanos más siniestros y capullos a los que se ha enfrentado Flash a convertirse en un adorable monito azulado con un cráneo descapotable. Este giro de ciento ochenta grados en el personaje le sienta tan bien a él mismo como lo hace con el protagonista y con la propia serie en sí. Porque al comunicarse telepáticamente con Wally permite al personaje salir de los monólogos interiores y le ayuda a centrarse en el momento presente lo cual, y no es casualidad, es con lo que comienza el Absolute Flash #4.

 

Absolute Flash #5

Absolute Flash #5

 

Me encanta como construye y hace crecer Lemire sus historias y reconozco que, si bien no sabía por dónde iba a tirar al principio, ahora estoy de nuevo enganchado a esta cabecera. A Wally le queda aún mucho por crecer y por descubrir y esta vez no va a estar Barry Allen ahí para ejercer de tutor y de maestro responsable. Lo cual no quiere decir que Wally deba estar cien por cien solo y abandonado en este frío mundo, como hemos descubierto en estos números. Por último, me gustaría aplaudir el arte que se gastan A. L. Kaplan (dibujo) y Adriano Lucas (color) y que nos deja ilustraciones tan molonas como la que precede a estas líneas. Una auténtica gozada visual.

Acerca de RJ Prous

Avatar de RJ Prous

En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

Deja un comentario:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados