Doctor Extraño #11 (#44)

Doctor Extraño #11 (#44): Marcarse un ‘Michael Bay’

Doctor Extraño #11 (#44)«El fuego que buscas arde dentro«

 

Cada vez tengo menos claro hacia dónde se dirige la serie de Mark Waid, aparte de a su inevitable cancelación (en el número #20 norteamericano, vamos ahora por el #14). El guionista llegó para revitalizar la colección, de capa caída tras la salida de Jason Aaron, pero no ha hecho sino repetir estructuras cambiando tan sólo el escenario y a alguno de los protagonistas. Stephen Strange no termina de cuajar, pese al evidente éxito de su contrapartida cinematográfica, y la culpa se reparte a partes iguales entre las decisiones editoriales y el poco interés de algunas de las historias que hemos leído a lo largo de los últimos tiempos en la cabecera del Doctor Extraño.

 

En Doctor Extraño #11 (#44), y en el fondo en los números que le han precedido también, Waid se pone la careta de Michael Bay en un intento de captar nuestra atención de la manera en la que lo habría hecho el ‘popular’ director. Dice la Wikipedia de Bay que «es un cineasta estadounidense conocido por dirigir y producir películas de acción de gran presupuesto caracterizadas por su corte rápido y el uso extensivo de efectos especiales, incluyendo frecuentemente explosiones«. Bueno, pues Waid acaba de coger a Galactus y se lo ha llevado al plano de la magia, donde está habiendo explosiones de toda clase, tipo y color y, al finalizar este número, eleva la apuesta al infinito con tal de que todo nos parezca terriblemente espectacular y nos olvidemos del pequeño hecho de que no parece que la historia vaya a ningún sitio.

 

«¿Qué creías que pasaría Stephen?«

 

Me parece significativo que hace unos años Doctor Extraño fuera la primera serie marvelita que leyera cada mes y que ahora la vaya dejando y dejando hasta que no quedan otras en el montón. Waid ha logrado hacer que lo extraordinario resulte prosaico y, aunque hay cierto mérito en tal empresa, no deja de ser lamentable en lo que se ha convertido esta colección en manos de un autor que, por lo  demás, es capaz de tantas cosas buenas. De tan aburrido resulta lo que estamos leyendo que me cuesta hasta sacar una reseña medio decente de la entrega de este mes sin que suene a resumen barato de lo que está ocurriendo en su interior. Y es que los cómics buenos y los cómics malos son muy fáciles de reseñar, pero éste no cae en ninguna de las dos acepciones, sino que se queda en un simple ‘intrascendente’.

 

Doctor Extraño #11 (#44)

Doctor Extraño #11 (#44)

 

La gracia es que, tras la cancelación de esta serie, será el propio Waid el que recoja el testigo con una nueva colección que vendrá a titularse algo así como Doctor Extraño: Cirujano Supremo. Igual libre de las ataduras de la terrorífica continuidad editorial, el escritor es capaz de sacarse de la manga una historia que merezca la pena (tal y como Bay hizo cuando le dejaron dirigir la de Dolor y Dinero), pero la pregunta que me hago es si para entonces nos interesará lo más mínimo leer una sola historia del Hechicero Supremo salida de la cabeza de un guionista que no ha terminado de dar con la tecla necesaria como para hacerle funcionar.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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