Runaways #4: Pero no Puedes Esconderte

Runaways #4. Pero no Puedes Esconderte: Supercalifragilisticoespialidoso

Runaways #4: Pero no Puedes Esconderte«Me parece que alguien ha encontrado otra de las bombas de mamá«

 

Buf… Vengo de meterme entre pecho y espalda los volúmenes #3 y #4 de los Runaways de Rainbow Rowell y, ¡sorpresa!, la serie sigue siendo tan mágica y maravillosa como cuando me leí el segundo hace ya cosa de diez meses. ¿Tan maravillosa? Bueno, vale, corrijo. Ha mejorado por encima de cualquiera de mis más locas aspiraciones hasta convertirse en una de esas colecciones que te alegran el día, que te hacen sentir en familia y que, en definitiva, definen algunos de los valores por los que Marvel ha logrado siempre hacerse un hueco en nuestros corazones.

 

Me refiero a esa capacidad para que cualquier persona, sin importar su edad, su credo, su orientación sexual, su género o su nivel económico se sienta representada y acogida por una serie de personajes que sí, tienen poderes maravillosos y viven aventuras extraordinarias, pero también se enfrentan a problemas como la exclusión, la discriminación, la pobreza, la enfermedad o la indiferencia. Problemas con los que estamos mucho más familiarizados y que los acercan a nuestras vidas a través de las viñetas.

 

«Mi primera hipótesis es que tienes muchos gatos«

 

Cuando uno se ha leído muchos cómics (con sus correspondientes introducciones) y ha realizado unas cuantas entrevistas, se comienza a ver un patrón en los autores de determinada generación, que han crecido devorando los cómics de Spiderman, Thor o Iron Man siempre que podían y que ahora cumplen su sueño de escribir para la Casa de las Ideas. Rowell, con su peculiar familia disfuncional, logra precisamente eso, que muchos chavales puedan crecer acompañados por una serie de personajes de ficción con los que comparten dudas y anhelos y que, además, le plantan cara a cada uno de los problemas por los que ellos mismos están pasando.

 

Runaways #4: Pero no Puedes Esconderte

Runaways #4: Pero no Puedes Esconderte

 

Mirad a Molly. La adorable Molly ya no es tan niña, ahora es una preadolescente de trece años aterrada por crecer y todo lo que ello conlleva. Paraos un momento a observar a Nico Minoru, una joven que está redescubriendo su sexualidad y aprendiendo a pagar el precio que exige la felicidad. O a Karolina, una universitaria de familia bien, con novia y con dinero que, sin embargo, vive presa de una ansiedad y una angustia contra las que le parece imposible luchar. ¿Y Gert? Su muerte y resurrección son lo más parecido a irse a un país lejano y volver a una ciudad y un grupo que son y no son los mismos a la vez. Y nos quedaría Victor Mancha, un chaval incapaz de sentir como suyo el cuerpo que habita. Y Chase, que (como bien se ve en la portada de este tomo) se ha visto forzado a madurar rápido para cargar sobre sus hombros el futuro de todos los anteriores personajes.

 

«Vale, Megatrón, como intentes liarla te reciclaré«

 

Si sólo fuera por eso, esta serie ya sería genial. Pero es que, encima, Rowell la ha dotado de unas tramas fabulosas (la de Runaways #3: Eso Fue Ayer es tremenda) y unas situaciones y un sentido del humor fantásticos. Cada nuevo tomo me gusta más que el anterior y eso es porque los personajes y sus historias han ido evolucionando para acomodarse a la manera de hacer de la autora (o puede que sea al revés, que ella les esté dando las historias que le demandan). Sea como fuere, la sensación es la de estar leyendo una historia orgánica, en la que pasa lo que tiene que pasar, aunque en su momento nos deje con la boca abierta o nos arranque una carcajada.

 

Runaways #4: Pero no Puedes Esconderte

Runaways #4: Pero no Puedes Esconderte

 

Cuando esta serie comenzó no quise hacerme muchas ilusiones acerca de su duración. Dará para una temporada, pensaba, quizás para dos tomos de los de Panini. Ahora cierro el cuarto (que contiene los números #19-24 estadounidenses) y no me puedo creer la suerte que hemos tenido de que Marvel haya sabido ver el potencial de lo que se estaba cocinando en estas páginas. Los Runaways de Rainbow Rowell son la serie que muchos recordaréis años más tarde. Y que otros lamentarán no haber leído en su momento.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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