Tony Stark: Iron Man #14

Tony Stark. Iron Man #14: Al fin, Iron Man Superior

Tony Stark: Iron Man #14

«Otro día transformaré el mundo. Hoy tengo un proyecto mucho más sencillo«

 

Corría el año 2015. Marvel ya nos había aterrorizado con Axis (la que puede ser la peor saga/crossover de todo el siglo XXI) y Tony Stark había salido del trance convertido en un cabroncete del mismo modo que Dientes de Sable pasó a querer redimirse de unos cuantos siglos de sangre, sexo y rock&roll. De esta situación salió una colección de muy corto recorrido que pretendía apoyarse en el éxito de aquella con la que Dan Slott estaba arrasando gracias al intercambio de mentes entre Peter Parker y Otto Octavius. Iron Man Superior, escrita por Tom Taylor, nos plantaba a un Stark de moral mucho más que laxa que, sin embargo, trataba de seguir siendo un héroe para todos. Se apoyaba en el título de la serie de Slott, pero el protagonista de la misma no compartía ni el carisma ni el trasfondo del Spiderman Superior que tantos recelos había generado en un principio y que con tanta alegría se leía en aquel entonces. Fue como cuando Antena 3 se inventó El Bus para competir contra Gran Hermano: era la misma basura pero no era igual y se estrelló al poco de haber echado a rodar.

 

Luego, de golpe y porrazo, Tony volvió a ser él mismo (se acercaban las Secret Wars y ya no molaba tenerle de malo), se fue a Mundo Batalla, volvió, apadrinó a Riri Williams y… murió en su lucha contra Carol Danvers con motivo de la Segunda Guerra Civil Superheroica. Ironheart recogió su manto hasta que… Iron Man volvió de la mano de Brian Michael Bendis justo a tiempo para que Dan Slott lo recogiera al principio de esta nueva colección.

 

Slott. De nuevo Slott. Y justo cuando 2020 (una fecha clave en la historia del Vengador Dorado) estaba a punto de llegar. Y el actual guionista de la colección, pese a lo que les pudiera parecer a algunos, no ha perdido el tiempo, sino que ha ido tejiendo una historia que bebe de todo lo que he descrito en estos párrafos y que lo lanza al año del Covid-19, para conectarlo con las historias que se contaron hace décadas sobre el futuro que ya estamos habitando.

 

«¡Es la hora de la Revolución Robótica!«

 

Y, por supuesto, este ‘futuro’ pasa por Arno Stark. El auténtico Iron Man Superior que ya quedó diseñado en los 80, que Kieron Gillen rescató a costa de cambiar radicalmente los orígenes de Tony y que, con el actual guionista, por fin vuelve a mostrar su verdadera faz. Y vuelve a asumir el manto del héroe, que pasa a un segundo plano mientras trata de asumir su identidad. O directamente se recupera desde el mismísimo Más Allá. Las oportunidades son infinitas. Infinitas y muy jugosas. Se podría decir que los catorce números que hemos leído hasta ahora no eran más que un campo sobre el que el guionista ha ido dejando caer semillas de un buen puñado de interesantes tramas que merece mucho la pena recorrer.

 

Tony Stark: Iron Man #14

Tony Stark: Iron Man #14

 

Empezando directamente por la revolución de las máquinas que llevaba revoloteando durante todo este Proyecto Ultrón y que explota por fin en el epílogo de este volumen. La historia puede que quede un poco desfasada ahora que estamos más interesados en virus y pandemias globales, pero no deja de ser un tema que sólo podía tratarse con profundidad en una cabecera como ésta. Y no va a tener el mismo enfoque con Arno al frente que el que habría tenido con Tony. Se acabaron los tímidos intentos de igualar los derechos de robots y humanos y los deslices propios de una raza, la humana, que aún debe aprender a lidiar con la libertad de raciocinio de la especie que ha nacido de su mano. Iron Man 2020 viene a aplicar la justicia de los extremos, la que huye de los grises, y (precisamente por ello) es la que va a tener más sombras a su alrededor. Arno tratará, como ya hizo Otto en el pasado, de ser un mejor Iron Man de lo que nunca fue Tony. Y será precisamente a través de ello que podremos recuperar al Tony Stark que siempre hemos conocido.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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