My Hero Academia #14

My Hero Academia #13-14: Ley de Registro Mutante

My Hero Academia #14¡La jerarquía se ha ido a tomar viento!

 

Dos tomos más de My Hero Academia en Planeta y dos nuevas demostraciones de Kohei Horikoshi del dominio que tiene de su propio universo. Sin alejarse demasiado de la realidad (esto no es un One Piece o un Naruto) y fijándose mucho en el mundo X-Men, el mangaka nos ofrece un mundo en el que no sólo ha prosperado la Ley de Registro Superheroico que supusiera el comienzo de la primera Guerra Civil superheroica en Marvel, sino que, además, lleva ya años funcionando de manera efectiva y organizada. Esto tiene que ver mucho con el tipo de sociedad que es la nipona, tan organizada y amante de las reglas. Me parecería interesante ver cómo Horikoshi imagina el funcionamiento de un mundo repleto de gente con poderes en países tan distintos al suyo como unos Estados Unidos de América amantes de las libertades personales o en un régimen dictatorial donde dichos poderes sean puestos al servicio del estado y de su ejército.

 

El caso es que no estamos en ninguno de ellos, y sí en una sociedad que ha aceptado de buen grado el registro de sus poderes como parte de la normalidad diaria. En una situación de estas características resulta muy interesante ver cómo va el autor imaginando cada uno de los aspectos de la vida diaria de los personajes de su obra. En los dos tomos que leemos hoy asistimos a la consecución, por gran parte de los personajes protagonistas, de la licencia provisional de superhéroe, que les permite operar como tales en situaciones excepcionales, así como en prácticas remuneradas en empresas de su sector. Desde mi posición de escritor de artículos con una doble vida como agente de seguros veo como el mangaka se ha preocupado en pensar que en un mundo como éste incluso para unas simples prácticas los personajes necesitan algún tipo de documento oficial que defina hasta dónde alcanza su nivel de responsabilidad ante cualquier clase de evento. Por eso la prueba que se nos presenta es la de un rescate en una zona catastrófica y no una batalla más (aunque ésta termine ocurriendo igualmente para añadirle chicha al guión) y por eso el cómic se detiene tanto tiempo en mostrarnos escenas como aquella en la que Deku es interrogado acerca de lo que él podría (o no) aportar a una empresa de actos heroicos.

 

… He venido a curiosear porque se habla de ti

 

En cualquier caso, todo esto nos lleva a pensar en cómo sería una España repleta de gente con poderes. Lo cierto es que, a mi entender, no diferiría demasiado de la que vemos hoy en día. Cambiarían cosas, está claro, pero los pilares básicos del funcionamiento de nuestra sociedad no creo que se vieran muy distintos a como son ahora. La gente con poder seguiría ostentándolo, seguiría habiendo actos violentos, pero en lugar de ver gente con pistolas, veríamos gente con poderes. Habría bien y mal, pero en general (y así es como ve Horikoshi su mundo) las cosas seguirían igual. Esta es, a mi entender, la gran diferencia con el mundo de superhéroes que se nos vende desde los Estados Unidos. En las historias que nos llegan desde Norteamérica la gente con poderes supone una minoría y, como tal, se organiza en élites que pretenden controlar la sociedad o en grupos desinteresados, pero perseguidos por una sociedad que no les comprende o que, directamente, ve en ellos una amenaza a su modo de vida.

 

My Hero Academia #14

My Hero Academia #14

 

Esto es lo que hace único al manga de Horikoshi: la capacidad para normalizar algo tan extraordinario como la capacidad para expulsar fuego por el cuerpo o transformarse en alguien con sólo haberle tocado antes. Los poderes tienen un enorme peso específico en la trama, está claro, pero al ser algo que tiene más del ochenta por ciento de la población, pierden la condición de excepcionales y eso nos permite ir más profundo hacia la historia de crecimiento y maduración que subyace a toda la trama que nos plantea el mangaka. No deja de ser refrescante, en una página como esta (tan repleta de cómic americano), encontrarse con una historia que coge todas esas historias clásicas y las da la vuelta en una sociedad que no sólo no teme y persigue a los mutantes, sino que los ha convertido en parte de sus señas de identidad.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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