My Hero Academia #28

My Hero Academia #26-28: La gran batalla

My Hero Academia #28«Desde ese día, te convertiste en mi esperanza«

 

Intensos tres tomos de My Hero Academia, que por fin hace confluir los caminos de héroes y villanos en construcción. A los primeros, tras las últimas y villanescas entregas, les dedica Kohei Horikoshi un tomo (el My Hero Academia #26) para que nos muestren su entrenamiento a manos de Endeavor (… vale, sólo se centra en Deku, Bakugô y Todoroki…) y los resultados del mismo (aquí puede que entre alguno más). De fondo, una trama en torno a la investigación por parte de los héroes del paradero de la fábrica de Nômus va preparando el terreno para lo que nos espera en los dos tomos que le siguen (y los que queden). Si el primero de estos tres tomos es un prólogo de la gran batalla que viene a continuación, es uno al que hay que prestar cierta atención. Primero porque el autor va dotando de mayor profundidad al nuevo héroe número uno y a su familia a partir de un capítulo en apariencia intrascendente. Y segundo porque nos es desvelado el proceso sobre el que se basa la fabricación de las marionetas superpoderosas de los villanos y la serie gana un puntito más de turbidez en el proceso.

 

A raíz de esto me surge la reflexión de que la serie que actualmente publica Planeta Cómic comenzó siendo una serie ‘de editor’, en la que el responsable de la Shonen Jump estaba metiendo quizás excesiva mano a la hora de ‘sugerir’ nuevas tramas (un torneo, festival estudiantil, un concierto…), pero que en cuanto ha asentado su éxito (el cual es innegable a la vista del número de tomos, películas, videojuegos…) ha comenzado a disfrutar de más y más libertad y ha sido a partir de ese momento que sus verdaderas cartas han quedado al descubierto. Los villanos han recibido un trato que nos podría parecer impensable en una serie shonen, las tramas se han ido volviendo cada vez más adultas, los personajes comienzan a mostrar aristas que los hacen más humanos y menos clichés… La consecuencia de todo esto es que My Hero Academia ha experimentado una evolución en positivo brutal, que la convierte en un shonen que (dentro de unos límites) se sale de la norma y merece una lectura sosegada más allá de todas las explosiones y las técnicas deslumbrantes.

 

«Supongo que habéis sufrido mucho para llegar a este día«

 

Esto toma verdadera forma con My Hero academia #27 y #28. La gran guerra ninja, perdón, de los superhéroes contra la nueva organización conocida como el Ejército de Liberación de Superpoderes desata una brutal destrucción en la que muy pronto comenzamos a lamentar víctimas en ambos bandos. No sólo eso, sino que mucho me temo que este gran evento va a ser la piedra de toque para que muchos de los personajes que hemos venido siguiendo abandonen la inocencia de la niñez y se adentren en ese terreno gris y peligroso de la vida adulta. Me refiero a los personajes que sobrevivan, claro. Y no sólo a los que no mueran en uno de los muchos enfrentamientos que vamos a contemplar, sino a todos esos héroes que van a ir perdiendo fuerza y presencia a partir de ahora.

 

My Hero Academia #28

My Hero Academia #28

 

Pasa con muchos mangas de este estilo y longevidad. Su cambio de marcha a una más seria y profunda suele costarles la desaparición de personajes más o menos cómicos, o no tan poderosos como los tres o cuatro principales. Es una cosa que ya hemos visto en Dragon Ball (que sí, que todos participaban, pero quienes partían la pana siempre eran Goku y Vegeta), Naruto (con Shippuden los Shikamaru, Chôji, Hinata… pasaron a mejor vida), Bleach (he estado a punto de llamar a la serie Ichigo, con eso digo todo)… Y esto es mejor o peor gestionado dependiendo del autor. Aquí comienza a quedar más o menos claro que la trama va a girar en torno a los personajes que han entrenado a las órdenes de Endeavor (y con algo de suerte alguno más), pero conforme la trama se vaya oscureciendo las historias de instituto dejarán de tener tanto sentido. Será cosa de Horikoshi demostrarnos que, aún así, su historia puede mantener el tremendo impulso que ha ido acumulando en estos últimos tiempos.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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