Los Increíbles 2

Los Increíbles 2: Pues va a ser que no

Después de humanizar con rotundo éxito a peces, juguetes o insectos, Pixar probaría, allá por 2004, a animar su primera película protagonizada íntegramente por humanos, humanos que en manos de una factoría como Pixar no podían ser ordinarios ciudadanos a pie y se les otorgó la virtud del superpoder y juntos formaban una peculiar familia conocida como los increíbles. La virtud y frescura de aquella película se dio gracias a la equilibrada combinación del drama familiar y la historia de superhéroes como tal, eso permitía que el espectador viviese un proceso de identificación en las escenas domésticas mientras se dejaba llevar por la parte fantástica de la película y enseguida se convirtió en una obra canon en el imaginario colectivo.

 

 

Al final de esta primera entrega aparecía un villano conocido como Socavador y veíamos a nuestros héroes a punto de enfrentarse con él; este final “abierto” generó controversia y durante muchos años se hablaba de una posible segunda parte que mostrase este enfrentamiento, incluso se llegó a hacer un videojuego con la posible lucha. Lo que muchos espectadores no entendieron es que ese final no pretendía dar pie a una secuela y era una forma de mostrar a lo que se dedicaría esa familia el resto de sus vidas, una forma de proyectar la narración hacia el futuro.

 

Decisión inteligente la del guionista y director Brad Bird de utilizar al socavador como punto de partida en la secuela pero, más inteligente aún, es la decisión de olvidar a este personaje en diez minutos y contar, una vez más, una historia llena de humanidad, aunque esta historia ya nos suene de algo. Al igual que en la primera entrega, Los Increíbles 2 plantea la prohibición de los superhéroes en la sociedad tras un desastre que provoca millonarios desperfectos. Ante esta situación Helen (alias Elastigirl), la matriarca de la familia, será contratada en secreto para una peligrosa misión y a Bob (Mr. Increíble) le tocará la agotadora labor de cuidar de la casa y sus tres hijos.

 

 

Que pasen catorce años entre película y película permite dos cosas: la primera que los que vean esta segunda parte de primeras descubran un producto fresco, divertido, alegre y humano; la segunda que quienes han crecido con estas historia revivan durante dos horas emociones de la infancia. Este segundo grupo se dividirá entre los que se dejen llevar por la nostalgia y los que se den cuenta de que no hay nada de originalidad en este trabajo y que es exactamente la misma película que la anterior sólo que cambiando el sexo del personaje principal, un recurso bastante fácil y obvio en los tiempos que corren.

 

No es, ni mucho menos, una película aburrida pero si muy repetitiva y agotadora. En los primeros treinta minutos se crea un esquema que se repite en bucle hasta el previsible clímax final y los diálogos carecen de la brillantez que tenían los texto s de su predecesora. El acierto es el enfoque que se le ha dado al personaje de Jack Jack que da lugar a desternillantes gags, pero tampoco es algo novedoso porque Pixar ya tenía un cortometraje en el que explotaba estos chistes.

 

Otro problema es como se plantea la amenaza, el villano tiene unos poderes excesivamente retorcidos teniendo en cuenta la simpleza de la propuesta. Aquí se ve el fracaso del estudio a la hora de esquivar lo mainstream, ya que llega un momento en el que es imposible seguir la pista a la subtrama que protagoniza y se introduce en las vidas personales de forma torpe e insulsa, tanto que en cuanto sale el primer título de crédito uno se olvida hasta de su nombre.

 

 

No todo son peros, Pixar sigue superándose en lo que animación se refiere y en esta cinta logra encontrar nuevas texturas y vías para animar el movimiento, además que el estudio y preparación del color es asombroso y otorga a la película un look precioso.

 

Cuando parecía que Coco era el antibiótico a la secuelitis que padecía Pixar llega esta irregular propuesta que se alimenta de los dólares de la nostalgia de los espectadores de todo el mundo. No es una película deleznable, pero tampoco la obra maestra que podría haber sido, Los increíbles 2 es un título más en el catálogo de Disney pero no pasará a la historia como si que lo han hecho trabajos tan brillantes como Toy StoryWall-e, Monstruos S.A, Up o Del revés

 

Acerca de Alex Manzano

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Cine, arte y tebeos. Amarás el musical sobre todas las cosas. John Cameron Mitchel es mi dios. Si quieres encontrarme, busca en mi habitación. Si no, en cualquier rincón de Madrid.

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