El Inmortal Hulk #2

El Inmortal Hulk #1-3 (#76-78): El terror se tiñe de verde

El Inmortal Hulk #1La noche es su momento

 

Mi relación con Hulk es un tanto complicada. Si ruborizarme confesaré que lo primero que leí de él fue, más allá de historias sueltas en una colección sobre los héroes del mundo del cómic que sacó El Mundo hace años, World War Hulk (para escribir un artículo en esta revista que ya cumple ocho añitos y medio, casi nada). De ahí no tuve más remedio que saltar a Planet Hulk (un regalo de cumpleaños de esos que molan en un tomo Deluxe de Panini que ahora está bastante machacado) y entonces quise dar el salto a las grapas mensuales para poder escribir sobre ellas y analizarlas en La Noche Americana. Cosas mías. Justo por aquella época, más o menos, desembarcó Jason Aaron en la cabecera con la intención de revitalizarla y allí comenzó mi desdicha. Su etapa fue fugaz (cuando menos) y brillante, pero no tuvo la continuidad que merecía y el proyecto pronto viró a las historias de siempre… y me terminé cansando de su lectura.

 

Y así siguió la cosa (con alguna que otra intentona de volver que no cuajó) hasta que me enteré de que Greg Pak volvía a ponerse a los mandos del Goliat Esmeralda. La idea, loquísima, era quitarse de encima a Bruce Banner y presentar algo nuevo. Era la época previa a Marvel Legacy y había ganas de innovar en la Casa de las Ideas. Así caí en el Alucinante Hulk de Amadeus Cho y así he seguido hasta hoy, enganchado de nuevo al verde. La segunda etapa de Pak fue claramente de más a menos, pero me resultaba entretenida y era refrescante ver a un chaval que QUERÍA ser Hulk, para variar. Entonces llegó la segunda Guerra Civil superheroica, primero, y el Imperio Secreto después para abofetearme en la cara con el regreso del Hulk de siempre en el cuerpo que nunca debió abandonar.

 

Fundó los Vengadores. Ha salido en pelis. Es un héroe

 

Toda esta introducción sirve para decir que me acerqué a esta nueva fase aterrado. ¿Una nueva vuelta al Hulk de siempre? Me daba una mezcla entre pereza y rabia. Sólo la presencia de Al Ewing (al que tengo mucho cariño desde sus Poderosos Vengadores) me hizo apostar por él y, ahora, tras tres números y una mandíbula desencajada de asombro, me doy cuenta de que Ewing ha hecho de todo menos volver a las viejas estructuras y de que hice bien en confiar en el que es, a día de hoy, uno de los guionistas estrella en Marvel.

 

El Inmortal Hulk #2

El Inmortal Hulk #2

 

Ewing vira el relato del gigante verde hacia un delicioso y sorprendente terror que sirve a la vez para explicar el regreso de Bruce Banner y para ofrecernos una clase de historia a la que no estábamos acostumbrados desde hace mucho tiempo en esta cabecera. Y es que Banner ha vuelto porque el hombre puede morir… pero no así la bestia que habita en su interior. Ya  desde el primer número contemplamos como al bueno de Bruce le pueden abrir un tercer ojo en la frente, pero cae la noche y donde el hombre de ciencia hincó la rodilla se levanta el gigante furioso que busca castigar y destruir para saciar su sed de caos y matanza. El guionista regresa al Doctor Jeckyll y Mr. Hyde más clásico, pero con unos tintes de terror más pronunciados y con un tono mucho más reflexivo de lo que nos podríamos haber esperado de un escritor muy dado a la guasa. Además, el dibujo de Joe Bennet, que nos acompaña en los dos primeros números, es sensacional y le da a cada entrega un aspecto sombrío y tenebroso que casa a la perfección con las historias de Ewing.

 

En todos los espejos hay dos personas

 

Las entregas de noviembre y diciembre de esta nueva colección (que mantiene la numeración de Panini como apellido al igual que otras muchas series actuales) se centran en dos historias cortas que exploran la nueva dinámica en la que se ha sumergido al personaje. Así, contemplamos a Banner sucumbiendo a un vulgar ladrón de gasolinera o a una amenaza mucho más tenebrosa, sólo para emerger poco después como un Hulk de frío y terrible intelecto que no conoce la compasión y que se yergue como un terrible juez de los pecados del hombre. Lo mismo ocurre con la primera mitad de El Inmortal Hulk #3 (de la segunda ya hablaremos a partir del próximo artículo), pero en esta ocasión Ewing le da un enfoque distinto al narrar un avistamiento del monstruo por parte de un reducido grupo de testigos que hablan para un artículo que Jackie McGee, una reportera que anda a la caza de nuestro protagonista desde el primer capítulo, está preparando para su periódico.

 

El Inmortal Hulk #3

El Inmortal Hulk #3

 

Pero no acaban ahí los cambios de la tercera entrega. Ewing se hace rodear de un interesantísimo plantel de dibujantes (joder, es que está hasta Marguerite Sauvage [arriba podéis ver su arte], la mente tras la maravillosa etapa de Faith, un cómic que no deberíais perderos por nada del mundo). Y lo hace para que cada uno de ellos plasme la manera en que Hulk es visto por cada uno de los testigos, desde el anodino camarero hasta la anciana enamorada del amor que necesita algo de pimienta en su vida. Y lo que queda es un cómic maravilloso. La clase de cómic que está arrasando en los Estados Unidos y que me vuelve a hacer creer en el verde. Aunque ahora se haya convertido en el color que mejor representa a nuestras pesadillas nocturnas y nuestros más inconfesables miedos.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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