Historia del Universo Marvel #4

Historia del Universo Marvel #4: El relato de los vencedores

Historia del Universo Marvel #4«¿Tanta atención le prestabas a la Tierra?«

 

Continuamos con el exhaustivo repaso a la historia del universo Marvel que se están marcando Mark Waid y Javier Rodríguez en las páginas de los cómics que edita en España Panini. Hoy abordamos el final de los años ochenta y los terroríficos noventa para la Casa de las Ideas. La realidad de la editorial más poderosa del mundo de los cómics no podría entenderse sin lo que pasó en estos convulsos años, pero no encontraréis en este cómic referencia alguna a las malas decisiones de la editorial (no trata de eso esta revisión), sino de las historias que se contaron durante esta etapa, vistas desde el cristal nostálgico de las décadas y ayudadas por las sucesivas correcciones de los arcos argumentales de esta etapa que se han seguido desde entonces.

 

Para los que seáis de la generación que se crió con los Pokémon, Marvel vivió a finales de los ochenta una suerte de nueva edad dorada en la que grandes historias y aún más grandes cifras de ventas se unieron para catapultarla a los olimpos de la industria comiquera. Pero cuanto más sube uno más dura es la caída y este tremendo éxito de finales de los ochenta atrajo a la Casa de las Ideas a inversores con ganas de sacar tajada y sin mucha idea acerca de cómo funcionaba el mercado estadounidense. Estos inversores, encabezados por Ron Perelman, se cargaron las redes de distribución de la editorial en su sueño húmedo de multiplicar los beneficios y terminaron imponiendo una serie de restricciones tan severas a los puntos de venta y a los propios autores que muchos de estos últimos se terminaron marchando a otras editoriales o fundando otras nuevas (como ocurrió con Image). Esto se tradujo en una bajada salvaje de la calidad de las historias que se contaban en la Casa de las Ideas y en la consiguiente caída en ventas que llevó a la editorial a una bancarrota de la que sólo se salvó vendiendo franquicias a estudios como 20th Century Fox (que salvaría a la editorial gracias al éxito de las películas de X-Men y que, años después, ha terminado cerrando el círculo al ser comprada por Disney).

 

«Era un niño: Franklin Richards«

 

Nada de esto se ve en esta colección, que se limita a seguir la historia del universo marvelita, no de los seres humanos detrás de toda esta gigantesca obra de ficción. Tampoco es que debamos quejarnos, con la lectura de esta grapa nos ahorramos una década de cómics (y dibujos) un tanto bochornosos y nos quedamos con las cosas buenas que han perdurado de aquél entonces, como Cable o todo lo que rodea a la Era de Apocalipsis. También nacen en esta década personajes tan importantes como Deadpool o Matanza (que ahora es protagonista de su propio evento editorial) y otros menores como Ben Reilly, pero que han tenido gran importancia para las series (Spiderman en este caso) en las que vieron la luz por vez primera.

 

Historia del Universo Marvel #4

Historia del Universo Marvel #4

 

Lo que es innegable es que esta colección, una vez recopilada en formato tomo, va a ser una obra para leer y releer infinitas veces. En parte por la cantidad de información que nos pone en bandeja y en parte (a mi entender en GRAN parte) por el sensacional trabajo de Javier Rodríguez. Las ilustraciones de Historia del Universo Marvel son tan poderosas que en más de una ocasión me han sobrado los textos y me bastaría con poder disfrutar de la ilustración limpia, ya fuera por el mero placer de verla o para poder colgarla de la pared de nuestros cuartos. Basta con ver en este número composiciones como la que mezcla a la caída Elektra y la renacida Monica Rambeau (la podéis ver sobre estas líneas) para entender el nivel artístico que está alcanzando esta publicación.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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