Lobezno #4 (#104)

Lobezno #4 (#104): Verso libre

Lobezno #4 (#104)«Es sólo un arma sin cerebro. Un objeto contundente«

 

Mientras el resto de series mutantes giran en torno a los problemas directos de la nación que ellos han construido en la isla viviente de Krakoa, la de Lobezno sigue sus propias reglas. Eso es lo que Benjamin Percy parece querer decir con las primeras páginas de la entrega del mes de noviembre. Una vez terminado el enfrentamiento de Logan con el cartel de la flor (y aunque el personaje seguirá ligado a los X-Force) toca descansar y retirarse lejos de la relativa seguridad de las selvas de la isla y regresar a las regiones más inhóspitas de Canadá, allí donde nuestro protagonista se siente más a gusto, lejos del ruido, de la gente… y de los recuerdos.

 

Pero por más lejos que se pretenda esconder Lobezno, los problemas no dejan de perseguirle y eso lo descubrimos de la peor forma en un número que trae de vuelta a la segunda trama que nos propusiera Percy al comienzo de esta nueva etapa de la cabecera del mutante de las garras de adamántium. Para ello el guionista no enfrenta a Logan a poderosos mutantes ni a demonios del avernos, sino que reúne a un plantel de civiles humanos perjudicados por las batallas que ha mantenido el personaje en su pasado reciente. Daños colaterales de su infinita (y no deseada) guerra personal. A tal fin Viktor Bodganovic (flamante fichaje desde las filas de la Distinguida Competencia) regresa a la cabecera para dibujar un número que tiene un punto de inquietante que este artista sabe imprimir muy bien y que por momentos me recuerda al estilo de Greg Capullo. No hemos de sorprendernos, puesto que el propio Bogdanovic ya dibujó la segunda parte de aquel número uno, pero sí que es cierto que a partir de aquí vamos a ver un dibujo un tanto diferente al que nos tenía acostumbrados Adam Kubert.

 

«Todos sabemos que eres culpable como el demonio«

 

¿Y qué es lo que regresa? Pues retornan Drácula y esa siniestra trama que ya vimos nacer en las páginas de los Vengadores de Jason Aaron y que sigue desarrollándose en el lado oscuro de todas las historias que estamos leyendo últimamente en los cómics de la Casa de las Ideas. El viejo conde de la novela de Bram Stoker ha regresado, ha reivindicado para sí las abandonadas calles de Chernóbil y está acumulando adeptos y poder en lo que se espera como un ataque a gran escala contra los humanos que bien podría perfilarse como el próximo gran evento marvelita y que, si lo pensamos bien, puede tener ciertas conexiones con lo que estamos viviendo actualmente (entendiendo el vampirismo como una enfermedad de la que sólo cabe protegerse rehuyendo del contacto humano).

 

Lobezno #4 (#104)

Lobezno #4 (#104)

 

En todo caso, y a la espera de que este nuevo arco argumental vaya cogiendo ritmo a partir de este mes de enero (no ha habido entrega en diciembre por aquello de ir cuadrando fechas y colecciones), nos encontramos aquí con un número perturbador que vapulea a su protagonista, como dándole a entender que no hay ni habrá lugar en la Tierra en el que él pueda encontrar la paz. Una certeza descorazonadora justo en el momento de la Historia en el que parecía que los mutantes podían, por fin, comenzar a soñar con una existencia pacífica. Pero también un aviso de que la pax krakoana es una de las cosas más frágiles que se hayan podido forjar y que, más tarde o más temprano, tendremos que estar despidiéndonos de este statu quo.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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